lunes, 26 de noviembre de 2012

El lobby gay francés vs. la objeción de conciencia

El presidente de Francia, François Hollande, hizo campaña prometiendo que haría aprobar legislación para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo, y se está preparando ahora para cumplir su promesa. Hace pocos días, luego de grandes manifestaciones de gente que —según ellos mismos— ama a los homosexuales pero quiere que sigan siendo ciudadanos de segunda —pero los aman profundamente, ojo—, Hollande sugirió que podría dejar que cada alcalde de cada ciudad de Francia decidiera según su conciencia si casaría a parejas del mismo sexo o no. Ante el furor que desató, tuvo que desdecirse. El ida y vuelta es una mancha en su curriculum político pero terminó, al menos, del lado que correspondía.

¿Cómo se decidió Hollande a respetar su promesa de campaña sin medias tintas ni compromisos indebidos? Aparentemente el “lobby gay” lo amenazó. Probablemente un grupo comando formado por hombres musculosos, vestidos de spandex rosa y cuero con tachas, irrumpió en su oficina tirando abajo la puerta y lo amenazaron con someterlo sexualmente. El lobby gay es terrible.


Los fanáticos cristianos, sean católicos o evangélicos, aman hablar del lobby gay. Es posible que incluso fantaseen con él, en la forma en que yo lo he presentado hipotéticamente. El lobby gay tiene el poder de torcer la voluntad de casi cualquiera, incluso el presidente de un país del Primer Mundo elegido por más de la mitad del voto popular. El lobby gay controla la Casa Blanca, Hollywood, las Naciones Unidas, las escuelas públicas británicas… La gente común y normal (o sea heterosexual) sólo apoya a los candidatos del lobby gay porque les han lavado el cerebro, luego de privarlos en la niñez de ese muro infalible contra las influencias homosexuales y otras perversiones que solían proveer el catecismo obligatorio y la educación segregada por sexos bajo el férreo control de curas y monjas.

Ya en serio, ¿por qué no permitir a un funcionario que haga objeción de conciencia si no desea oficiar una ceremonia que contraría sus creencias? En primer lugar, porque si la ceremonia es civil, las creencias religiosas deben quedar afuera; lamentablemente, explicar esto no sirve de nada porque los creyentes devotos del cristianismo, como los del islam, son inherentemente integristas, totalitarios: la religión no es una parte separada de sus vidas civiles. Esto es inconveniente pero razonable. En segundo lugar: porque un funcionario que no puede cumplir con una tarea debe renunciar a su puesto; una objeción de conciencia es un acto excepcional, no un pase libre para no hacer lo que no me cae bien. En tercer lugar, y esto sí va al fondo del asunto porque es de la esencia de lo que significa objeción de conciencia en el derecho: no se puede utilizar la objeción de conciencia como si fuese un derecho para quitarle a un tercero un derecho suyo. Si tengo derecho a casarme con otra persona (del sexo opuesto o del mismo, de otro color de piel y ojos o del mismo, más alta que yo o más baja que yo) en el lugar donde resido, entonces ningún funcionario puede negarme ese derecho amparándose en sus creencias. Puede, teóricamente, rehusarse si otro puede suplirlo; pero el espíritu de toda ley que admita una objeción de conciencia es que el derecho del tercero no se vea afectado en lo más mínimo. Por eso no sirve decir “yo no voy a hacerlo pero otro puede en mi lugar” si de hecho esta suplencia obligada retrasa u obstaculiza el derecho de otro, como sin duda es el objetivo de estos pretendidos objetores franceses. Si tengo que rogarle a un funcionario subalterno que haga algo que su jefe no desea y por lo cual puede tener problemas en su trabajo; si tengo que irme a otra ciudad o pasar por varias oficinas; si tengo que esforzarme para ejercer un derecho que no debería ser más que un trámite, entonces la objeción de conciencia es una trampa, un engaño a la legalidad.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Día del Orgullo Primate 2012

Por tercer año consecutivo celebramos hoy el Día del Orgullo Primate, propuesto originalmente por Sin Dioses para reivindicar nuestra pertenencia a tan exitoso grupo de animales y contrarrestar, dentro de lo posible, la ignorancia de tanta gente sobre el tema, ignorancia tanto honesta (causada por falta de educación y por tanto fácilmente remediable) como la interesada u obstinada, típicamente religiosa.

Hace un par de días, estando yo en un establecimiento público, un hombre me invitó con gran amabilidad a tomar uno de esos execrables panfletos coloridos que publica el órgano de difusión de los Testigos de Jehová y que invariablemente cierran con una visión de gente habitando en el reino de Dios, vestida con ropas apropiadamente modestas y con sonrisas tan marcadas que evocan cirugías estéticas. Los siempre correctos miembros de esta secta me inspiran lástima más que otra cosa. Quizá no debería molestarme en protestar porque sean negacionistas de la evolución cuando hay cosas tanto peores que reprocharle a esta funesta religión, desde la explotación financiera hasta su resuelta voluntad de dejar morir a “sus” fieles con tal de no autorizar una transfusión de sangre. Pero en fin, esto es lo que dice el susodicho panfleto:


Hay que decir que al menos van al punto: las falacias son claras y precisas como el cristal. Algunos dicen que los seres vivos evolucionan, pero algunos otros no, y un científico cualquiera dice que fuimos diseñados, y obviamente fue Dios, porque lo dice la Biblia, que es verdadera porque es la palabra de Dios, y Él mismo lo dice allí en la Biblia. Como dije, esta gente me da un poco de lástima. Michael Behe es un bioquímico (no un biólogo) que en 1996, en la cumbre del movimiento político-religioso bautizado “Diseño Inteligente” para esconder su obvio creacionismo, escribió un libro antievolucionista donde popularizó el término “complejidad irreducible”. Algo es irreduciblemente complejo cuando tiene diferentes partes y sólo puede funcionar correctamente si todas las partes lo hacen al mismo tiempo. De hecho, el término no quiere decir nada claro en el contexto de la biología, las ideas de Behe han sido refutadas mil veces, y el Diseño Inteligente fue hace tiempo reconocido legalmente como un burdo intento de hacer pasar religión por ciencia para poder adoctrinar a los niños en las escuelas públicas. Y sin embargo, los creacionistas de todas las sectas cristianas siguen citando a Behe (que es católico, dicho sea de paso).

Hace 153 años que Charles Darwin publicó El origen de las especies, y a esta altura imagino debe ser claro que la religión es la única culpable de tan largo tiempo de oscurantismo. Tendremos que seguir proclamando que no tenemos vergüenza de ser primates, mamíferos, animales, eucariotas, parientes de todos los seres vivos de la Tierra.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Noticias retituladas

A veces hace falta corregir ciertos titulares tendenciosos, como éste de los fanáticos homofóbicos evangélicos de Noticia Cristiana.


jueves, 22 de noviembre de 2012

El progreso es una ideología foránea

Sólo una corta nota en este caso, porque este asunto ya es repetido. Si la Iglesia Católica ha podido sobrevivir y prosperar tantos siglos no es, como dicen creer sus fieles, porque el creador del universo los proteja especialmente, sino por su adaptabilidad. De ahí que en Bolivia, como en otros países subdesarrollados en América Latina y África donde el recuerdo del colonialismo y el de la más cercana y continuada intervención de los países ricos están todavía bien frescos, los obispos católicos estén diciéndoles a sus fieles que las ideas progresistas son oscuros productos de extranjeros poderosos que quieren destruir a los países pobres.
El Arzobispo Coadjutor de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), Mons. Sergio Gualberti, llamó a la población a participar “masivamente y con entusiasmo de la Marcha por la Vida” (…), y así rechazar el aborto y la eutanasia que quieren imponer grupos movidos por ideologías extranjeras. (…) Según informó la oficina de prensa del Arzobispado, Mons. Gualberti denunció que en Bolivia y otros países hay grupos que “muestran un desprecio por el don de la vida”. “Movidos por ideologías foráneas y por distintos intereses de tipo económico y demográfico, son pregoneros de muerte, buscando implementar leyes que favorecen el aborto y la eutanasia, cuyas víctimas son seres humanos inocentes e indefensos”, advirtió.
La teoría conspirativa que supone que los países ricos quieren que haya aborto libre en los países pobres para detener su crecimiento demográfico se basa en ciertos datos de la realidad, pero no tiene asidero lógico alguno. Por otro lado, si los países ricos quieren que los pobres sigan sometidos económicamente, no van a estar promoviendo el aborto. Si existe una forma sencilla de asegurarse que un país pobre no logre levantar cabeza es negarle a sus mujeres que controlen su reproducción.

Lo curioso es que toda es esta supuesta fundamentación, con teoría de conspiración incluida, es parte del guión estándar de la izquierda latinoamericana. La Iglesia combatió denodadamente contra los postulados de la izquierda que la amenazaban, tanto mediante presión política legítima como aliándose directamente con dictaduras, e incluso intentó “limpiarse” a sí misma marginando a los teólogos de la Liberación y sus simpatizantes. Tuvo éxito; prácticamente todos los jerarcas actuales, nombrados por Benedicto XVI o por su antecesor, son ferozmente conservadores. Pero no les importa tomar de sus enemigos ideológicos —y usar— el miedo, ya instalado entre los fieles más pobres e ignorantes, a que las grandes potencias estén tramando algo horrible para seguirlos sometiendo.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Ese ridículo fantasma

Donatien Alphonse François de Sade
“Si algo hay extravagante en el mundo es ver a hombres que no conocen a su dios ni lo que ese dios puede exigir, más que a través de sus ideas limitadas, y que sin embargo quieren decidir acerca de la naturaleza de lo que complace o molesta a ese ridículo fantasma de su imaginación.”
Donatien Alphonse François de Sade, La philosophie dans le boudoir (1795).

viernes, 16 de noviembre de 2012

Coincidencias entre cristianos y musulmanes

"The love of liberty brought us here" ("El amor a la libertad nos trajo aquí"), sello nacional de la República de Liberia.
El lema de Liberia:
“El amor a la libertad nos trajo aquí”.
Como cualquier grupo con poder político y social, las religiones suelen aliarse con otras según sus conveniencias a nivel local, mientras en otros lugares pelean furiosamente. En el mundo actual pocos ejemplos de esta clase de coincidencias son más claros que las múltiples alianzas de los cristianos devotos de toda clase con las distintas sectas musulmanas contra alguno de sus blancos preferidos, como las mujeres, los gays o la libre expresión. Nada sorprendente, entonces, es la noticia de que los seguidores de Cristo y los de Mahoma se han unido, en Liberia, para impulsar una legislación contra el matrimonio igualitario.

Lo único extraño, si acaso, es que Liberia no está preparándose para aprobar, ni siquiera debatir, la posibilidad de matrimonios entre personas del mismo sexo. En este pequeño país de África occidental la homosexualidad es un delito, al igual que cualquier forma de actividad sexual que no se realice entre un hombre y una mujer unidos en matrimonio. Un paraíso para quienes odian el sexo, o más bien aman prohibírselo a los demás (que no es lo mismo). No deja de ser irónico, y un poco triste también, que este baluarte de la intolerancia haya sido fundado por esclavos liberados (de ahí su nombre), con un sistema político modelado según el liberalismo estadounidense, que con todas sus fallas llevaba en sí al menos un germen de tendencias igualitarias. Quizá tampoco sea casualidad que la presidenta de este país fundado por esclavos americanos —que es la primera presidenta mujer de África— haya recibido en 2011 el mismo honor que el primer presidente estadounidense de origen afroamericano recibiera dos años antes: el Premio Nobel de la Paz.


Ellen Johnson Sirleaf es una luchadora por los derechos de la mujer y no ha mandado bombardear ningún país, pero no le molestan para nada las leyes que condenan con un año de prisión a los homosexuales: “Tenemos ciertos valores tradicionales en nuestra sociedad que nos gustaría preservar”, dijo cuando le preguntaron qué haría con la ley antihomosexual vigente, negándose a contestar más sobre el tema. De todas formas, su defensa del statu quo es la actitud menos intolerante hoy en día. Hay grupos en Liberia que quieren extender la pena de la homosexualidad a diez años o hacer que se castigue con la muerte. Pero Liberia tiene lazos con Estados Unidos y Sirleaf, que recibió una reprimenda del Departamento de Estado de ese país, no quiere problemas. El representante del Consejo de Iglesias de Liberia, Rudolph Marsh, no fue tan político: dijo que no pensaban “copiar lo malo” de Estados Unidos (en referencia, probablemente, a los avances en materia de matrimonio igualitario allí) y pidió a los cristianos y musulmanes que
“… permanezcan unidos y le digan al mundo que Liberia es un lugar de gente civilizada y no permitirá el matrimonio entre personas del mismo sexo.”
Tanto escándalo parece injustificado porque es impensable que en un lugar donde es ilegal ser homosexual alguien intente legalizar el matrimonio homosexual. En toda Liberia hay un único activista LGBT (fuera del incógnito, al menos), Archie Ponpon, y los buenos cristianos y musulmanes han recompensado sus esfuerzos amenazándolo y quemando la casa de su madre.

jueves, 15 de noviembre de 2012

El catolicismo mata a otra mujer

Los hospitales católicos no son seguros para las mujeres”, escribí hace menos de una semana, refiriéndome al tratamiento poco ético del aborto en los centros de salud regenteados por devotos con más respeto por su propia religión que por estándares científicos o de mera humanidad. Hoy tengo que volver sobre el tema, con gran dolor, porque ha quedado demostrado que nada es demasiado cruel para los falsos “pro-vida”. Savita Halappanavar, una mujer india de 31 años, fue dejada agonizar durante varios días, hasta morir de septicemia, en el Hospital Universitario de Galway (GUH), Irlanda, porque le negaron un aborto.

Savita Halappanavar
Era para salvar su vida, y el feto —de 17 semanas de gestación— no tenía posibilidad de sobrevivir en ningún caso, según los mismos médicos le dijeron. Pero no le permitieron terminar con el embarazo porque Irlanda “es un país católico”. Sólo se hicieron cargo de tratarla cuando el corazón del feto dejó de latir. Para entonces la infección generalizada había debilitado a Savita, que murió entre dolores atroces dos días después.

La ley irlandesa permite el aborto si el médico considera probable que exista riesgo grave para la vida de la mujer. En la práctica la ley es demasiado vaga para servir de algo, y el médico tiene demasiada libertad para decidir si aplicarla o no. El GUH no es oficialmente un “hospital católico”, pero la presencia de profesionales devotos de esa religión en puestos clave (y de capellanes para vigilar e interferir cuando sea necesario) hace que lo sea de hecho. Más aún: aunque parezca ridículo afirmar que un país “es católico”, ésa es la visión profundamente arraigada de la Iglesia y de sus fieles, una visión que pone el supuesto catolicismo identitario nacional por encima de las leyes seculares, que de por sí son favorables a la Iglesia. Savita no era, como bien se ocupó de decirlo, ni irlandesa ni católica, pero el catolicismo irlandés, impuesto sobre las leyes y sobre la ciencia médica, fue lo que la mató.

PZ Myers escribió a propósito del tema uno de los artículos más furibundos que le he leído desde hace mucho (Es hora de abortar a la Iglesia Católica).
Sangrientos carniceros, sapos beatos que disfrazan su ignorancia medieval con falsa caridad y cuidado; demasiado tiempo hace que debimos terminar con la ilusión y reconocer el barbarismo de la iglesia.

Los obispos católicos ya lo racionalizaron:
Para aquéllos que vemos la vida a través del prisma de la fe cristiana, nuestros cuerpos son sagrados; templos del Espíritu Santo, creados a imagen de Dios y redimidos a través de la muerte y resurrección de Jesucristo. Para los cristianos, nuestros cuerpos no son nuestros, para hacer con ellos lo que queramos. Nuestros cuerpos vienen de Dios, son creados por Dios a su imagen y destinados a la vida eterna con Él en el Cielo. Ésta es nuestra fe y esto es lo que nos distingue de aquéllos que no comparten nuestra fe.
¡Por Jebús, cuánta palabrería idiota, cuántas tonterías piadosas! Ésta es apenas la última atrocidad. Que se joda la Iglesia Católica. Que vacíen los bancos de las iglesias, saqueen sus cofres, dispersen a toda su jerarquía, tomen todas sus propiedades y se las entreguen a autoridades seculares para que sean administradas ética y racionalmente.
Savita no es el primero ni será el último caso, en Irlanda ni en ninguno de los otros países que han tenido la desdicha de ser, y que todavía son, bastiones del catolicismo.

PD: Hay muchísima información y debate sobre este tema en la web, ahora mismo, sobre todo en relación a las justificaciones y excusas de los católicos antimujeres, la necesidad de que el gobierno irlandés se saque de encima de una vez el miedo a la Iglesia Católica y cambie las leyes, y las protestas planeadas para presionar y reclamar para que no se repitan estos casos. Me es imposible recolectar y traducir todo.