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martes, 11 de febrero de 2014

El sufrimiento es una oportunidad

Un poster “motivacional” de la American Life League (ALL), una ONG católica dedicada a quitarle a la gente la libertad de morir dignamente (entre otras cosas):

EL SUFRIMIENTO ES UNA OPORTUNIDAD LLENA DE GRACIA DE PARTICIPAR EN LA PASIÓN DE JESUCRISTO. LA EUTANASIA [NOS] ROBA EGOÍSTAMENTE ESA OPORTUNIDAD.

EL SUFRIMIENTO ES UNA OPORTUNIDAD
LLENA DE GRACIA DE PARTICIPAR
EN LA PASIÓN DE JESUCRISTO.
LA EUTANASIA [NOS] ROBA
EGOÍSTAMENTE ESA OPORTUNIDAD.

ALL no sólo buscar obstaculizar el derecho humano a una muerte digna y sin sufrimiento innecesario. Contra la práctica del “testamento vital” y las “directivas anticipadas” (requerimientos de una persona contra el encarnizamiento terapéutico y la preservación de la vida más allá de cierto punto), ALL promueve algo llamado “loving testament” o “testamento de amor” que no es más que un pedido explícito de prolongar el sufrimiento y la continuidad de los procesos biológicos sin límite, y aconseja:
Nunca firmes una tarjeta de donante de órganos o una directiva anticipada (incluso de una organización pro-vida) que autorice que se tomen tus órganos vitales para trasplante.
Esto es tan malo, o peor, que la negativa a la muerte digna: es un consejo basado en una fantasía mórbida que alimenta el que quizá sea el más enraizado de los miedos del público con respecto al trasplante de órganos, el de ser despojado de partes del propio cuerpo mientras uno todavía está vivo. Lo primero es promover el sufrimiento propio; sobre eso, además, privar a quien lo necesita de un órgano vital. La religión lo envenena todo.

sábado, 29 de junio de 2013

Preguntas acuciantes para las elecciones legislativas argentinas

Hay elecciones legislativas en Argentina en octubre y la Iglesia Católica, siempre preocupada por el país (¡pero sin mezclarse en política ni pretender decirle a nadie a quién votar, no señor!), tiene el irrefrenable deber de meter la cuchara.
La Comisión de Pastoral Social de la arquidiócesis de Córdoba (Argentina) publicó una carta abierta a los candidatos para las próximas elecciones legislativas en donde se hace una serie de cuestionamientos sobre temas esenciales como la defensa de la vida, la educación y el trabajo, en vistas a los comicios del mes de octubre.
Las preguntas son de hecho bastante pertinentes, pero está claro que hay una sola que a la Iglesia le interesa ver respondida, y que es la razón por lo cual existen las demás.
¿Cuál es su posición frente a la defensa de la vida desde su concepción hasta la muerte natural?
Esta pregunta es muy pertinente, a qué negarlo, pero formulada así resulta engañosa y manipuladora. Quienes realizan encuestas profesionalmente tienen claro que las personas responden a veces de maneras muy diferentes a la misma pregunta realizada en términos ligeramente distintos. Una formulación más clara dividiría esa primera pregunta en dos:
  1. ¿Está de acuerdo con dejar morir o enfermar gravemente a una mujer embarazada cuando el tratamiento para salvarla implique realizar un aborto?
  2. ¿Considera usted que su cuerpo y su vida son suyos o que son préstamos de nuestro dios que usted debe cuidar hasta que éste se los reclame?
Quizá porque ningún candidato ha mostrado jamás signos de pensar en el tema, la Iglesia omite preguntar por un tema que en otro contexto le resultaría de suma importancia. Mi pregunta, si yo estuviese en su lugar, diría:
¿Considera usted que el estado argentino debe seguir favoreciendo económica y políticamente, tanto de manera oficial como informal, a la Iglesia Católica Apostólica Romana, hasta el punto de pagar los sueldos de sus funcionarios y los de miles de maestros que trabajan en escuelas donde se practica la adoctrinación religiosa?
Estoy pensando en enviarle estas preguntas nuevas y reformuladas a la Arquidiócesis de Córdoba, pero algo me dice que no tendrán interés en ellas.

jueves, 22 de noviembre de 2012

El progreso es una ideología foránea

Sólo una corta nota en este caso, porque este asunto ya es repetido. Si la Iglesia Católica ha podido sobrevivir y prosperar tantos siglos no es, como dicen creer sus fieles, porque el creador del universo los proteja especialmente, sino por su adaptabilidad. De ahí que en Bolivia, como en otros países subdesarrollados en América Latina y África donde el recuerdo del colonialismo y el de la más cercana y continuada intervención de los países ricos están todavía bien frescos, los obispos católicos estén diciéndoles a sus fieles que las ideas progresistas son oscuros productos de extranjeros poderosos que quieren destruir a los países pobres.
El Arzobispo Coadjutor de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), Mons. Sergio Gualberti, llamó a la población a participar “masivamente y con entusiasmo de la Marcha por la Vida” (…), y así rechazar el aborto y la eutanasia que quieren imponer grupos movidos por ideologías extranjeras. (…) Según informó la oficina de prensa del Arzobispado, Mons. Gualberti denunció que en Bolivia y otros países hay grupos que “muestran un desprecio por el don de la vida”. “Movidos por ideologías foráneas y por distintos intereses de tipo económico y demográfico, son pregoneros de muerte, buscando implementar leyes que favorecen el aborto y la eutanasia, cuyas víctimas son seres humanos inocentes e indefensos”, advirtió.
La teoría conspirativa que supone que los países ricos quieren que haya aborto libre en los países pobres para detener su crecimiento demográfico se basa en ciertos datos de la realidad, pero no tiene asidero lógico alguno. Por otro lado, si los países ricos quieren que los pobres sigan sometidos económicamente, no van a estar promoviendo el aborto. Si existe una forma sencilla de asegurarse que un país pobre no logre levantar cabeza es negarle a sus mujeres que controlen su reproducción.

Lo curioso es que toda es esta supuesta fundamentación, con teoría de conspiración incluida, es parte del guión estándar de la izquierda latinoamericana. La Iglesia combatió denodadamente contra los postulados de la izquierda que la amenazaban, tanto mediante presión política legítima como aliándose directamente con dictaduras, e incluso intentó “limpiarse” a sí misma marginando a los teólogos de la Liberación y sus simpatizantes. Tuvo éxito; prácticamente todos los jerarcas actuales, nombrados por Benedicto XVI o por su antecesor, son ferozmente conservadores. Pero no les importa tomar de sus enemigos ideológicos —y usar— el miedo, ya instalado entre los fieles más pobres e ignorantes, a que las grandes potencias estén tramando algo horrible para seguirlos sometiendo.

viernes, 14 de octubre de 2011

Muerte digna en el Congreso argentino (V)

Senador César Gioja (FpV/San Juan) 
Sigo estudiando los proyectos relacionados con la muerte digna que están en danza en el Congreso argentino. El proyecto de testamento vital del senador César Gioja (Expediente S-1391/10) no me merece más que un breve comentario.

Como los demás, el texto está lleno de reaseguros y promesas de salvaguardia de la dignidad humana y a la libertad individual del paciente, de los que se desdice pocas líneas más abajo. Dejar de alimentar o hidratar un cuerpo vivo es eutanasia pasiva y está prohibida explícitamente. De hecho también está prohibido no tratar una complicación que acelere la muerte, y hasta dejar de suministrar calmantes.
El Testamento Vital no podrá contener instrucciones que resulten contrarias al ordenamiento jurídico y además aquellas que dispongan restricciones al tratamiento necesario para aliviar el dolor, hidratarse y alimentarse, como así también todas aquellas acciones médicas que impliquen una eutanasia activa o pasiva.
Vale decir que si uno es uno de esos fanáticos cristianos que desea agonizar en medio de un dolor insoportable para ofrendárselo a su dios, la ley le obliga a recibir analgésicos. Le pondrán sedantes y calmantes aunque explícitamente haya dicho que quiere sufrir. (Esto tiene sentido, porque tal deseo de sufrir es casi seguramente patológico, pero por otra parte el autosacrificio y el sufrimiento es lo que le gusta al dios cristiano. ¡Qué dilema!)

Como los demás proyectos, éste falla porque pone un límite irrazonable a la dignidad del paciente. Para mí y sin duda para muchos otros sería sumamente indigno que mantuvieran mi cuerpo durante años penetrado y atravesado por tubos de plástico con el objeto de alimentarme e hidratarme (y de evacuar, es de suponer, los desechos resultantes del metabolismo); incluso si estuviese inconsciente, sería un espectáculo desagradable y grotesco para mis seres queridos, si es que no hay esperanza realista de que mi estado cambie para mejor.

Pero no nos ha de sorprender que el senador Gioja presente un proyecto tan poco humano y tan poco respetuoso de la libertad humana. Sus fundamentos están firmemente enraizados en el oscurantismo religioso de su elección (el del catolicismo). Así lo explica (las negritas son mías):
Para ser más claro respecto a lo que pretendo, quiero transcribir textualmente el modelo de testamento vital de la Conferencia Episcopal Española, que expresa el espíritu de este proyecto de ley:
“A mi familia, a mi médico, a mi sacerdote, a mi notario:
Si me llega el momento en que no pueda expresar mi voluntad acerca de los tratamientos médicos que se me vayan a aplicar, deseo y pido que esta Declaración sea considerada como expresión formal de mi voluntad, asumida de forma consciente, responsable y libre, y que sea respetada como si se tratara de un testamento. Considero que la vida en este mundo es un don y una bendición de Dios, pero no es el valor supremo absoluto. Sé que la muerte es inevitable y pone fin a mi existencia terrenal, pero desde la fe creo que me habré el camino a la vida que no se acaba, junto a Dios.
(…) Este testamento vital está en un todo de acuerdo con lo expresado por su Santidad Juan Pablo II en su discurso ante la Organización Mundial de Gastroenterología (…) También hace referencia a este tema en su Encíclica Evangelium Vitae (…).
Tomar como modelo para un documento legal sobre un tema ético importantísimo los dichos de obispos católicos o una encíclica papal es aproximadamente como preparar un paper científico sobre el descubrimiento de una nueva partícula subatómica basándome en los manuscritos de alquimistas medievales: simplemente no llegan al mínimo necesario para una discusión inteligible. ¿Cómo vamos a basar nuestro manejo de algo tan crucial en una ética que depende de los supuestos deseos o disposiciones de figuras mitológicas? ¿Cómo vamos a permitir que un médico le diga a un familiar de un paciente en agonía: “Disculpe, pero no puedo desconectarlo porque según la ley la vida en este mundo es una bendición de Dios”?

miércoles, 12 de octubre de 2011

Muerte digna en el Congreso argentino (IV)

Hace varios posts que vengo siguiendo el debate sobre el tema de la muerte digna en el ámbito legislativo argentino. Hay que decir que en realidad el debate en el Congreso ha sido muy poco. En cambio, lo que vemos es debate a nivel televisivo, lo cual no está mal para que al menos parte de la ciudadanía esté informada. Lo que sigue es una discusión en el programa A Dos Voces, en la cual participaron el senador Samuel Cabanchik (autor del proyecto de muerte digna que comenté en el post anterior), la diputada Cynthia Hotton, la doctora en bioética Nelly Espiño, y el Dr. Eduardo Tanus (médico, del Comité de Bioética del INCUCAI).




De Cynthia Hotton poco podemos decir porque la conocemos; pertenece a la iglesia evangélica pentecostal y su único propósito aparente en el Congreso es la propalación de la doctrina cristiana en su forma más fundamentalista, oponiéndose con argumentos sentimentales a todas las iniciativas que impulsen la libertad individual por sobre los caprichos de su dios imaginario. Ser testigo de su incapacidad discursiva y legal es penoso pero en modo alguno una experiencia extraordinaria. Para “informarse” sobre el complejísimo debate ético que rodea a las decisiones de muerte digna y encarnizamiento terapéutico, lo que hizo fue ir a visitar a Camila (una niña en estado vegetativo persistente que está en el centro de la escena mediática actual) y allí en ese cuerpo que sólo funciona porque está conectado a máquinas, dice, “Vi vida”. Eso fue lo más profundo que dijo, aparte de explicar que le costaba articular la palabra “encarnizamiento” porque ella es economista.

Nelly Espiño es un caso más complicado porque está de acuerdo con que Camila, como otros casos donde claramente no hay nada que hacer, debería ser dejada morir, pero en el debate también se encarga de sembrar dudas (de una manera absolutamente irresponsable) sobre la veracidad de los diagnósticos de muerte cerebral. Su afiliación hace más fácil dilucidar su postura: es miembro del Comité de Bioética del Hospital Austral, que depende directamente del Opus Dei. A Espiño le preocupa que, con proyectos de ley como éste, se pase del paternalismo médico a una autonomía exagerada del paciente. Argumenta en favor del respeto a la lex artis, vale decir, el criterio por el cual el médico debe regirse según el estado actual de la ciencia, más allá de lo que el paciente desee; esto está muy bien, porque el paciente no puede saber si su propia situación es terminal, valorar su propia calidad de vida futura hipotética si sigue tal o cual tratamiento, etc. El problema es que este dilema no tiene verdadera solución, y que el paciente siempre puede terminar cayendo en manos de los médicos del Hospital Austral o de alguna otra institución que privilegie una doctrina dogmática o revelada por sobre otras consideraciones.

lunes, 10 de octubre de 2011

Muerte digna en el Congreso argentino (III)

Para continuar con el tema de los proyectos sobre muerte digna que están en danza en el Congreso argentino, tengo aquí el de Samuel Cabanchik (Expediente S-644/11). Cabanchik es filósofo y senador nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El proyecto incluye la expresión de testimonio vital o voluntad anticipada del paciente. Es interesante de leer, pero además hemos podido oír de boca del mismo senador algunos detalles. Cabanchik estuvo en el programa Juego Limpio el pasado 29 de septiembre y se discutió el tema junto con la periodista Sofía Caram (cuya hermana Layla murió hace unos años al decidir la familia no conectarla a un soporte vital para prolongar su vida) y María Inés Franck, representante del Centro de Bioética, Persona y Familia (una organización de fachada de la Iglesia Católica).



Cabanchik sintió la necesidad de aclarar que su proyecto no tiene “nada que ver con la eutanasia”, aunque la enviada de Dios no se mostró muy conforme. Es que el proyecto de ley deroga el artículo 11 de la Ley 26.529, que regula los derechos del paciente, la historia clínica y el consentimiento informado. El art. 11 dice que el paciente puede dejar instrucciones sobre su tratamiento médico, pero a la vez le permite al médico negarse a obedecer esta voluntad si implica “prácticas eutanásicas”, prácticas que la ley no define: en resumen, el médico puede decidir que cualquier cosa que no prolongue el funcionamiento orgánico del cuerpo del paciente hasta el límite de lo que la tecnología lo permite es eutanasia, y rehusarse a cumplir con sus deseos. Los médicos de hecho hacen esto hoy, no necesariamente por razones ideológico-religiosas, sino por miedo a ser acusados de homicidio o mala praxis. El proyecto de Cabanchik define lo que es eutanasia y la prohíbe explícitamente.

Lo que Franck demandaba saber, y Cabanchik no dejó muy claro, es qué se entiende por la clase de soporte vital que puede ser retirado o rechazado. Un respirador artificial claramente lo es, pero ¿qué pasa con la alimentación y la hidratación? De los fundamentos del proyecto parece surgir que tanto la alimentación como la hidratación, si no tienen motivo más que prolongar “una vida meramente biológica”, deberían poder ser retiradas legalmente según la voluntad del paciente o sus familiares, según corresponda.

Esto de la “vida meramente biológica” me recordó una de las punzantes frases que escuché del Dr. Adamow en el Congreso de Ateísmo: la palabra vida, dijo, no debe formar parte de ningún debate serio (legal o médico), porque su falta de definición concreta y su carga emotiva la hacen inútil. A primera vista uno imagina que todos sabemos qué quiere decir “una vida meramente biológica”, pero no podemos olvidar que la mayor parte de la sociedad no tiene conocimientos básicos de biología o medicina, ni de los siglos de discusión de grandes filósofos sobre la ética del sufrimiento y la muerte, y cree además en nociones metafísicas como el alma y la creación de la vida por parte de un ser sobrenatural. Si prescindimos de esos conceptos insostenibles (cosa que un estado laico y moderno debe hacer en sus leyes), ¿qué papel cumple  el calificativo de “meramente biológica” referido a la vida de una persona? ¿Se puede —en algún sentido que la ley o la medicina puedan discernir— vivir más allá de la biología?

Tengo más material sobre este tema y este proyecto en particular pero lo dejaré para un próximo artículo.

viernes, 7 de octubre de 2011

Muerte digna en el Congreso argentino (II)

Liliana Negre de Alonso, premiada
por sus patrones.
En mi anterior post hablé sobre los proyectos de ley, supuestamente referidos a la muerte digna, que pululan en el Congreso argentino. El más reciente, del diputado Jorge Rivas, parece ir por el buen camino. Cuando leí los nombres de los legisladores firmantes de los cinco proyectos que hay en el Senado sobre este tema, fruncí las cejas y me puse a rebuscar, porque me sonaba inverosímil que Liliana Negre de Alonso, la ultracatólica servidora del Opus Dei que el año pasado se dedicó a embarrar la cancha todo lo posible durante el debate de la ley por el matrimonio entre personas del mismo sexo, hubiera de pronto comprendido la necesidad de la muerte digna para aquellos pacientes que no tienen esperanza alguna y cuya existencia es puro sufrimiento para ellos mismos (si acaso están conscientes) y para sus familias.

Mi instinto, lamentablemente, no estaba errado; lo curioso se esfuma en cuanto uno lee el proyecto (Expediente S-3873/10). Lo que propone es bastante bueno: un sistema nacional de cuidados paliativos, con profesionales formados y habilitados específicamente para tratar al enfermo en la última etapa de su vida y confortarlo junto con su familia. Hasta aquí todo bien. Las alarmas se encienden en el artículo 4:
El Sistema Nacional de Cuidados Paliativos debe basarse en los siguientes principios:
1.- De reafirmación de la importancia de la vida en todas sus etapas (…)
2.- De respeto de la voluntad del paciente a elegir;
3.- De reconocimiento de los cuidados paliativos como un derecho inalienable de las personas con enfermedades en estado terminal.
El inciso 1 parece un formulismo (creo que nadie necesita que le recuerden la importancia de la vida), pero lo de “todas sus etapas” denuncia el origen católico del proyecto. No pierdan de vista el final del inciso 3, porque es un punto crucial. Luego del texto del proyecto en sí están los fundamentos, y ahí es donde se ve adónde va realmente la cuestión:
Valga la aclaración que sólo se puede aplicar cuidados paliativos a aquellas personas, que como bien señala la definición de la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.), no responden al tratamiento curativo, es decir, pacientes en fase terminal.
Ocurre en ocasiones que, para evitar que se sancione una ley determinada, se impulsa otra que cubre algunos de los puntos de su competidora y que es menos controvertida, con lo cual tiene más posibilidades de ser aprobada, cancelando el debate de fondo al menos por un tiempo. No cabe duda que los cuidados paliativos son importantes y deben estar reglamentados por una ley, pero los cuidados paliativos se definen como atención para pacientes cuya muerte es inevitable. Si la muerte es evitable, debe ser evitada, incluso si eso implica mantener con vida artificialmente un cuerpo humano cuyas funciones cerebrales superiores ya no existen, causando un sufrimiento prolongado a la familia del paciente y un inmenso gasto de recursos económicos y humanos. Sólo se puede aceptar la muerte del cuerpo del paciente si las medidas necesarias para mantenerlo vivo fueran extremas (encarnizamiento terapéutico) y la muerte fuera sólo cuestión de tiempo de todas maneras. Los pacientes que se encuentran en coma o en estado vegetativo persistente o permanente no son pacientes en fase terminal.

Para ser honestos, no puede decirse que la senadora Negre de Alonso o su co-firmante, Adolfo Rodríguez Saá, hayan querido presentar este proyecto como uno de “muerte digna” o para atajarse de otros proyectos en ese sentido. Pero dado que esto es claro, y aun así los medios reportan sobre este proyecto poniéndolo en la misma categoría que el del diputado Jorge Rivas, creo importante diferenciarlos.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Muerte digna en el Congreso argentino (I)

El diputado nacional Jorge Rivas ha presentado en el congreso argentino un proyecto de ley que incorpora el derecho a una muerte digna y al testamento vital. Según reporta el portal Noticias Congreso Nacional,
El proyecto de Rivas establece que sea “derecho del paciente enfermo en situación terminal, estado irreversible o de agonía a tomar una decisión autónoma y a recibir cuidados paliativos integrales y un adecuado tratamiento del dolor en el proceso de muerte”. 
El de Rivas parece ser (no lo he leído) un auténtico proyecto de muerte digna, que contempla el derecho básico de cada persona a decidir sobre el final de su propia vida. Rivas, que estuvo entre la vida y la muerte durante meses luego de ser golpeado brutalmente en 2008 y quedó cuadriplégico y sin habla, se comprometió a presentarlo luego de conversar con la madre de Camila Herbón, una niña que se encuentra en estado vegetativo persistente y a la que no le permiten morir.


Ni lerda ni perezosa, la Sociedad Argentina de Ética Médica y Biológica (SAEMB), una fachada apenas opaca de la Iglesia Católica, se pronunció sobre el tema de la muerte digna, repitiendo la parte relevante de la doctrina que pasa por “ética” entre los fieles: todo lo que se haga para mantener vivo un cuerpo humano, siempre que no implique medios “sofisticados, extraordinarios, experimentales, caros, desproporcionados, excepcionales”, es obligatorio. Si el cuerpo del paciente no muere, hay que seguir alimentándolo y encargándose de que respire indefinidamente. Nótese que hablo de “cuerpo” porque para esta gente un cuerpo sin actividad cerebral detectable durante años sigue siendo una persona, aunque según casi cualquier criterio razonable, es evidente que ya no lo es (y esto, me parece, debería ser más claro todavía para quienes creen que la consciencia y la personalidad residen en un espíritu, separado del cuerpo físico).

En el Congreso de la Nación hay en este momento (contando el de Rivas) doce proyectos relacionados con la muerte digna y los cuidados paliativos, cinco en el Senado y siete en la Cámara de Diputados. Los del Senado tienen el punto curioso de que casi todos ellos fueron presentados por legisladores de derecha; el más curioso es de la autoría de Liliana Negre de Alonso, la senadora del Opus Dei que durante meses intentó embarrar el debate de la ley de matrimonio para personas del mismo sexo. Lo curioso se esfuma con rapidez en cuanto uno lee el proyecto… De eso hablaré en un artículo posterior.

martes, 1 de marzo de 2011

Vas a vivir hasta que yo te diga (A226)

Dr. Jordi Valls
(foto: Belén Díaz, ABC.es)
Los apologistas que bajo la guisa de editores y reporteros trabajan para la agencia católica ACI Prensa tienen, como suelen tener los apologistas religiosos, un importante déficit de lógica, más allá de que sus errores suelen ser voluntarios. Ahora nos vienen con que un médico ha derribado el “mito” de que muchos enfermos terminales quieren que les permitan una muerte digna. Como otra nota reciente, en la que afirmaban que el caso chileno ”demuestra” que la mortalidad materna no se reduce cuando se legalizan los abortos seguros, este ataque al derecho a morir libremente es, aparte de malintencionado, falaz y ridículo.

Que el Dr. Jordi Valls, “uno de los más destacados expertos españoles en cuidados paliativos”, no haya recibido “nunca” un pedido de eutanasia por parte de uno de sus pacientes, es posible, aunque poco probable (sí, esto significaría que el Dr. Valls está mintiendo; ¿sería eso tan extraño?). Por la forma en que lo cuenta, uno puede intuir que, si algún paciente hizo tal pedido, el Dr. Valls se rehusó a procesarlo mentalmente y lo transformó en otra cosa.
“La mayoría de quienes te dicen 'yo no quiero vivir' resulta que lo que te están diciendo es 'yo no quiero vivir así', y en cuanto tratas el 'así', habitualmente ya se no repite el 'no quiero vivir'.”
Qué ocurre cuando no hay tratamiento efectivo, y qué se hace con los casos que se salen de lo que “habitualmente” ocurre, no nos lo dice el Dr. Valls.

Pero todo esto no tiene demasiado sentido porque todo el artículo es una anécdota personal, emocionalmente útil (para la propaganda), pero irrelevante. Dudo que haya estadísticas más o menos fidedignas sobre la cantidad de personas que piden a su médico que las deje morir o que acelere su muerte. La mayoría de las personas que llegan a ese trance probablemente no tengan la lucidez de Melina González (sobre quien comentábamos el otro día), que a los 19 años y con una enfermedad terminal ha tenido que enfrentarse a una negativa absurda e ilegal a obtener una sedación paliativa, es decir, ni siquiera una eutanasia sino la inconsciencia sin dolor hasta su muerte natural.

Lo de Melina, por supuesto, también es una anécdota, también es irrelevante desde el punto de vista científico, al cual el legislador debería acudir para plantearse: “¿Debo hacer legal la eutanasia o no? ¿Es un clamor de muchas personas o un mero capricho de unos pocos ideólogos?”. Quizá el Dr. Valls crea en la segunda alternativa. Juan Pablo II, el próximo gran santo, inventó en su época la expresión “cultura de la muerte”, con la cual quiso manifestar su creencia (conspirativa y paranoica) en una ideología global determinada a destruir al hombre. Si excluimos esa idea fantástica, nos queda preguntarnos si debe ser legal algo que algunos, aunque sean muy pocos, piden desesperadamente.

jueves, 24 de febrero de 2011

Melina González quiere morir (A225)

Melina González tiene 19 años y sufre neurofibromatosis y un tumor en la espalda. Está consciente, sufre, y quiere que la dejen morir sin dolor, pero no se lo permiten.
“Nadie debería sufrir este calvario”, le dictó Melina González el miércoles a su mamá, para que escribiera una carta dirigida a sus amigos que “abrazaron” en su apoyo al Hospital Garrahan. La nota concluía así: “Pido una ley de muerte digna”. Melina tiene 19 años y –al cierre de esta edición– estaba agonizando, con un peso de apenas 18 kilos. Sufre una enfermedad degenerativa del sistema nervioso, que se conjugó con un tumor en su espalda. Su vida se tornó insoportable desde el 24 de enero, cuando llegó en gravísimo estado pero completamente lúcida al hospital pediátrico –donde la vienen atendiendo hace tiempo–, y pidió a los médicos una sedación paliativa o terminal, para entrar en un sueño lo suficientemente profundo que le permitiera aliviar su sufrimiento hasta que llegue el momento de la muerte, según contó su madre, Susana Bustamante. Pero los médicos del Garrahan se negaron.
Todavía no ha habido mucha difusión sobre este caso y por lo tanto no hemos escuchado aún a los acostumbrados ”defensores de la vida” que sin duda proclamarán desde su púlpito (real o imaginario) que su dios es el único dueño de la vida y que debemos permitir sufrir a esta chica todo lo que su dios desee. Pero podemos comenzar a pensar, al menos, sobre la influencia de nuestra cultura de matriz religiosa en las leyes vigentes y en la formación de quienes cuidan nuestra salud, una cultura que nos quita autonomía en favor de poderes sobrenaturales y no nos permite disponer de nuestros propios cuerpos. Seguiremos atentos al caso e informando según sea necesario.

martes, 23 de febrero de 2010

El conspiracionismo de Guillermo Buhigas (A173b)

Ésta es una actualización de mi post sobre el aparente apoyo oficial católico a las teorías conspiracionistas de Guillermo Buhigas, autor de Eugenesia y eutanasia. La conjura contra la vida, un libro donde se vincula al “darwinismo” con el movimiento eugénico, el nazismo y la moderna lucha por los derechos reproductivos y la muerte digna (que para los católicos es la “cultura de la muerte”). Una reseña ha aparecido en el portal integrista HazteOír, refrendando mi impresión inicial de que la patente locura de Buhigas no es, en principio, católicamente heterodoxa, sino que más bien —lo cual es preocupante— puede estar transformándose en ortodoxia.

La reseña viene acompañada de un video producido por la Editorial Sekotia, que publica el libro de Buhigas. Tómense el tiempo para verlo, porque no tiene desperdicio, y luego sigan leyendo.


Lo que sigue es un resumen del video, por puntos. Refutar las mentiras y aclarar las distorsiones que allí se cometen sería una labor interminable, pero haré un breve esfuerzo. Obviamente el lector no debe conformarse con esto sino ahondar en la bibliografía correspondiente. He colocado links relevantes donde pude. Muchos son a Wikipedia, que no siempre es una fuente de información confiable, pero que suele apuntar al menos a algunas referencias útiles; la Wikipedia en español es lamentablemente muy mala en este respecto, por lo cual los links apuntan a la versión en inglés cuando es necesario.
  1. Comenzamos con el error de Malthus. ¿Fue verdaderamente un error? Malthus no previó (no podía prever) los adelantos tecnológicos que llevarían al crecimiento acelerado de la productividad agrícola (la Revolución Verde y otros factores). Su teoría de que el aumento de la población terminaría por anular el aumento de la capacidad de producción de alimentos era plausible, y sigue siéndolo. No podemos confiar en que la tecnología nos salvará siempre.
  2. No más empezar escuchamos la Cabalgata de las Valkirias, de Wagner. Como sabemos, como a Hitler le gustaba Wagner, para estas mentes simples Wagner = Hitler.
  3. Siguen terribles imágenes y una cita entrecomillada (sin atribución ni referencia) yuxtapuestas a una fotografía trucada de Charles Darwin. Desconozco si la cita es real o qué, en caso de serlo, quiso decir Darwin.
  4. Tal como sospechábamos: Darwin = Hitler, y la teoría de la evolución es la base conceptual de los totalitarismos y los genocidios… El darwinismo social es una ideología —una propuesta de deber ser— mientras que la evolución es una teoría científica —una descripción explicativa del ser—, por lo cual no hay mucho más que decir. El nazismo de hecho no adhería a la teoría de la evolución. Hitler mamó su antisemitismo de fuentes mucho más antiguas. El comunismo ruso tampoco era darwinista; de hecho Stalin creía en la ridícula teoría pseudo-evolutiva de Trofim Lysenko.
  5. Francis Galton, promotor de la eugenesia, era primo de Darwin. Por lo tanto, Darwin = eugenesia = nazismo = esterilización forzada de mexicanos. Ah, ¡cuánta basura en unos pocos segundos! Hubo, sí, un movimiento eugénico que no respetaba los derechos básicos de los seres humanos considerados genéticamente inferiores. Con algunas buenas intenciones pero muy poca empatía, con un entendimiento defectuoso de la herencia, y con un cimiento de racismo y xenofobia común a la época, el movimiento eugénico fue responsable de terribles crímenes. Quienes hoy luchan por los derechos reproductivos han superado esa mentalidad.
  6. Imagen de mexicanos inmigrantes bien alimentados, en fila para una revisación médica, seguida por una imagen de judíos —piel y huesos— en fila en un campo de concentración.
  7. Desfile de famosos que apoyaron, supuestamente, la eugenesia. ¿Para qué sirve saberlo? Para dar, a todas luces, la impresión de que muchísimas personas importantes conspiraron y conspiran contra “la vida”.
  8. Goebbels y sus seis hijos, primero orgullosamente numerosos, bien almidonaditos y vivos (¡parece una foto de familia del Opus Dei!) y luego asesinados por su padre. ¿Algo que ver con la eugenesia, la evolución? No. Goebbels era un fanático que prefería ver muertos a sus niños antes que entregarlos a los Aliados.
  9. Rodríguez Zapatero, presidente del gobierno español, feliz, seguramente por ver tantos niños muertos. Porque los socialistas son anti-vida.
  10. Mar adentro, de Amenábar = Ich klage an, de Liebeneiner.
  11. Por lo tanto, PSOE = Tercer Reich.
  12. Los socialismos son parte de la conjura contra la vida. El nazismo es socialismo. Sí, eso dice.
  13. Calaveras con una hoz y un martillo y un signo de dólar. El capitalismo también es socialismo, o sea nazismo. Si parece como que la cosa empezara a volverse bizarra, es porque lo está haciendo.
  14. Propaganda nazi.
  15. Papas Píos. A Pío XII todavía lo llaman “el Papa de Hitler”, y el Vaticano jura y perjura que va a abrir los archivos que muestran que no fue un colaboracionista nazi, pero primero tienen que ordenarlos un poco… digamos hasta 2015.
  16. Cita atribuida a Freud que señala que el catolicismo es la única protección contra el nazismo. Cierto que dijo eso. Muchos otros europeos famosos creyeron que el nazismo era la única protección contra el comunismo. Finalmente, el catolicismo no sirvió para mucho. La mayoría de los católicos alemanes, al menos, siguieron a Hitler como los demás.
  17. Idem sobre Einstein. Podemos disculparlo: en su época todavía no se sabía que la Iglesia Católica había facilitado la huida de cientos de nazis y aliados de los nazis hacia Argentina y otros países.
  18. Hoy es lo mismo. Imagen de Benedicto XVI en posición de lucha contra los neo-nazis, que venimos a ser todos nosotros.
  19. Embrión humano.
  20. Margaret Sanger junto con miembros del Ku Klux Klan, “masones”. Ignoro si la foto es genuina; lo dudo. El Ku Klux Klan no era de genealogía masónica, sino protestante conservadora. Lo único que tenían en común fue su odio hacia los católicos. Sanger era racista, xenófoba, y abogaba por la esterilización de los retrasados mentales; nada bonito, y nada raro en esa época; pero se pronunció contra los nazis, contra la eutanasia, y contra el control natal estatal coercitivo.
  21. “Liberación sexual” es un término falaz, según el video. Claro: como en 1984, para los católicos conservadores libertad es esclavitud; la mujer sujeta a su marido y perpetuamente embarazada es la verdaderamente libre, porque es esposa y madre, roles a los que Dios la destinó.
  22. Según Sanger, lo mejor que puede hacer una mujer pobre con sus hijos es “matarlos”. Esto es no sólo falso sino directamente opuesto al pensamiento de Sanger, que se oponía (contra otros de su mismo movimiento) a la eutanasia, prefiriendo la eugenesia negativa.
  23. Junto con estas palabras, el logo de Planned Parenthood. ¡PP = Rockefeller = masones = Obama! El pobre Obama es la víctima preferida de los conspiranoicos estadounidenses y ahora también de la Iglesia.
  24. Bill Gates maneja la IPPF hoy. Gates tiene la patente de la píldora del día después. ¿Será cierto? ¿De dónde sale la información? ¿Importa? Los católicos profesan que la píldora del día después es abortiva. No lo es, pero así lo proclaman.
  25. Eugenesia = control natal = aborto forzado en China. Foto de un feto muerto. Generalmente las propagandas contra el aborto muestran fetos en avanzado estado de gestación que fueron abortados espontáneamente, o nacimientos prematuros. Los abortos nunca se practican en fase tan tardía. Ergo, las fotos de “bebés abortados” no son tales. De más está decir que en China las condiciones pueden ser distintas; pero China es una dictadura y además una cultura donde el infanticidio selectivo está aceptado.
  26. Más fetos (casi a término) muertos.
  27. Restaurantes chinos sirven sopa de fetos.
  28. Personas lavando, cortando en rodajas, sirviendo y comiendo fetos. Sin comentarios.
  29. En el fondo suena Also sprach Zarathustra. Por supuesto, Zarathustra = Nietszche = nazis = comunistas chinos.
  30. Juan Pablo II y su frase “conjura contra la vida” superpuesta a banderas de la ONU, la OMS, la UNESCO, la UE, la FAO, UNICEF, el Banco Mundial y la UNFPA. ¡Todos están contra nosotros!
  31. Muñeco en forma de esqueleto humano sosteniendo una bolsa de dólares.
  32. Euros manchados de sangre. ¡Los medios son cómplices de la conjura!
  33. Apología del suicidio, cochecito de bebé tachado, anticonceptivos, ligadura tubaria, vasectomía, aborto de un feto casi a término: todo es lo mismo, todo es parte de la misma conjura. Los que creemos en la teoría de la evolución y usamos métodos anticonceptivos ¡queremos terminar con la raza humana!
  34. Madre Teresa de Calcuta con niño pobre, mientras suenan las palabras “incondicional a favor de la vida”. Sí, hablamos de la misma Teresa de Calcuta que no le daba analgésicos a los moribundos para que sufriendo compartieran la pasión de Jesús.
  35. Juan Pablo II con niño enfermo. Prueba irrefutable de que Juan Pablo II dedicó su vida a mejorar las vidas de los niños enfermos. ¿No?
  36. Mateo 16, 13-18. O sea que, no importa lo que pase, Dios no va a dejar que la Iglesia pierda esta batalla. ¿A qué tanto lío entonces?
La teología cristiana tiene una estructura similar a una teoría de conspiración. A fin de cuentas, nada de lo que plantea tiene sentido excepto como parte de una misma estructura autorreferente; la realidad y la teología no se intersectan verdaderamente en ninguna parte; los aparentes puntos de contacto son malas interpretaciones de hechos reales o bien meras presunciones gratuitas. Estas características son típicas de las teorías conspirativas, en las que todo parece encajar y todo apunta a una conclusión terrible: todos están contra nosotros —pero aún así nosotros, la minoría perseguida y despreciada, ¡podemos ganar! ¡Tenemos la verdad de nuestro lado!

El video que he puesto arriba es una muestra cabal de lo anterior. Es basura de principio a fin, una seguidilla de non sequiturs, una fábula que no resiste ningún análisis histórico, y plagado de acusaciones implícitas o explícitas que salpican a personas y teorías que no tienen nada que ver. Abunda en detalles inconexos a los que pretende unir de manera simplista bajo un principio único, y lo hace no con lógica o rigor —porque de esa forma el argumento se caería a pedazos— sino con golpes de efecto, con citas sacadas de contexto, con falsedades que resultan difíciles de desmentir con rapidez para el espectador no informado.

La visión de Buhigas es casi apocalíptica, pero hay una diferencia. Los apocalipsis eran textos que alentaban a la lucha y llevaban esperanza a los creyentes. Sus detalles eran alegóricos. Libros como el de Buhigas, que el video ilustra, pretenden ser verdad objetiva, no simbólica. En este sentido son una pérdida de tiempo, porque las mentiras que contienen son fácilmente comprobables. Y no traen esperanza sino miedo, miedo que puede fácilmente transformarse en odio.

La Iglesia Católica está perdiendo poder y sus posiciones se están radicalizando. El Papa Benedicto XVI simpatiza con ideas que chocan frontalmente con la modernidad, con la democracia, con los derechos humanos y con la ciencia. Nada novedoso aquí; pero Ratzinger, además, no tiene pelos en la lengua. Las teorías conspirativas sobre el Nuevo Orden Mundial y la “cultura de la muerte” son comunes entre los tradicionalistas católicos, como los lefebvristas, y es entre ellos donde Ratzinger está buscando aliados. Los moderados cada vez tienen menos lugar en la Iglesia Católica, que está menguando en la secularizada Europa pero gana terreno entre los habitantes pobrísimos y sin educación de África y América Latina, compitiendo con sus mismas armas con las formas más virulentas del islam y del evangelismo.

Y en medio de todo esto aparece algo como la “conjura contra la vida”, obra de un desquiciado o un oportunista o ambas cosas. ¿Será acaso una señal de los tiempos?

sábado, 20 de febrero de 2010

Rom Houben, la mentira (A175)

Hace unos tres meses hablábamos de Rom Houben, el paciente en estado vegetativo al que los medios mostraron “comunicándose” a través de un teclado, “ayudado” por una terapeuta que sostenía su mano. El caso de Houben, junto con las afirmaciones de su neurólogo en el sentido de que muchos pacientes en estado vegetativo en realidad están conscientes y “encerrados en sus propios cuerpos”, fue rápidamente secuestrado por los católicos que se oponen a la eutanasia y utilizado como una especie de himno a la vida. Houben, el héroe, contra los “anti-vida” que quieren dejar morir de hambre a los parapléjicos.

Pues bien, Steven Laureys, el neurólogo de Houben, ha admitido ahora (después de que se le hicieran a Houben las pruebas pertinentes, que él nunca hizo como debía) que su paciente nunca comunicó nada; que la terapeuta, con seguridad creyendo en lo que estaba haciendo, fue la que pensó y escribió todo. Laureys, no obstante, sigue insistiendo con que la comunicación facilitada es un método útil en algunos casos, a pesar de que el mismo está desacreditado desde hace rato.

Este post no se trata de festejar la equivocación del neurólogo o refregarles en la cara a los creyentes “pro-vida” su derrota. Ni siquiera para denostar a Laureys, quien —no obstante— debería ser duramente cuestionado por la comunidad médica por su adhesión a metodologías inservibles. Habría sido maravilloso que Houben se comunicara. Pero no lo hizo, y los responsables de alentar las esperanzas de sus familiares y de los seres amados de miles y miles de pacientes como Houben deberían sufrir las consecuencias de su increíble desconsideración, de su falta de tacto y su sensacionalismo, de su instrumentalización descarada de un caso tristísimo como éste.

A la fecha no he visto publicada la noticia del desengaño del Dr. Laureys en ninguno de los sitios web católicos donde se festejó a Houben como si fuese un abanderado de la causa contra el derecho a la muerte digna. Tampoco espero que lo hagan, ya que esta clase de lugares son portales de propaganda y no de noticias; si en los medios periodísticos comunes no reina precisamente la ética ni es habitual el reconocimiento de errores y exageraciones, en los sitios religiosos la distorsión y el ocultamiento selectivo son casi obligatorios.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Conspiracionismo ¿auspiciado por la Iglesia Católica? (A173)

En mi habitual recorrida distraída por los órganos de prensa de la caverna católica me encontré con uno de esos títulos tremebundos a los cuales ya nos tienen acostumbrados y decidí echarle una ojeada al contenido, sin esperar sorpresas. Al fin y al cabo, Eugenesia y eutanasia. La conjura contra la vida (subtitulado) Un libro de Guillermo Buhigas contra la cultura de la muerte no evoca más que los tópicos habituales. Pero no.

Los católicos devotos creen, si es que han prestado atención a sus pastores, que hay una gran conjura mundial contra “la vida”, entendiéndose por ello la procreación indiscriminada e incesante de la raza humana y el mantenimiento de las funciones orgánicas de cualquier cosa que tenga ADN humano hasta donde la ciencia lo permita y en tanto un comité de bioética formado por ultracatólicos no autorice otra cosa. Creen que la ONU y las ONG que difunden programas de salud sexual y reproductiva o de control demográfico, las que impulsan leyes sobre aborto y muerte digna, etc., junto con gobiernos y movimientos políticos afines, se coordinan hábilmente para ir creando un mundo donde rija la “cultura de la muerte”, y logran hacer ver que lo que buscan es deseado por la población, científicamente sensato y moralmente correcto.

Hasta ahí la visión usual. Pero Guillermo Buhigas Arizcun, el autor del libro mencionado, no es uno más del rebaño. Y por eso es que llama la atención que su libro esté recibiendo publicidad de parte de un portal católico que, al margen de otras consideraciones, siempre ha estado en línea con la doctrina oficial.

Eugenesia y eutanasia… no es un libro católico sobre la fascinante historia del movimiento eugenésico o sobre el debate de la eutanasia. Por lo que se ve (no lo he leído), es una ficción alucinada y conspirativa que atribuye a Darwin y a la teoría de la evolución la culpa original por esterilizaciones masivas y genocidios: “el darwinismo [es la] base conceptual de toda la barbarie sufrida por la humanidad en los últimos doscientos años”, en palabras del autor. En su descripción detallada en el sitio de la editorial Sekotia [PDF] se dice que
… El libro desmitifica la teoría evolucionista e inexiste del dogma naturalista formulado por Charles Darwin. La hipótesis darwinista ha sido rebatida del todo por la ciencia, pero impuesta en la “cultura”…
… lo cual no sólo es una burrada de proporciones sino que confunde varias categorías (dogma con teoría, teoría con hipótesis, darwinismo social con selección natural darwiniana, etc.) y remite, en lo religioso, no a la prudentemente ambigua doctrina católica sobre la evolución sino más bien a las manifestaciones más vulgares del cristianismo evangélico, o como mucho, a las ideas medievales de los católicos antimodernistas.

¿De dónde sale este Buhigas? Escritor no es: su minibiografía dice que es “productor, realizador, guionista y empresario”, es decir, a todas luces, un tipo con dinero para pagarse un lugar en radio o TV y decir tonterías de esta clase, y a quien alguien le dio la idea de hacer más dinero con un libro que terminará en la estantería de Esoterismo y de ahí a la mesa de saldos. No es su primer libro. La misma editorial le ha publicado uno llamado Los Protocolos (¡qué título!) donde explica (según un crítico que trata con todas sus fuerzas de no ser muy crítico) que
… La cábala y el gnosticismo redivivos han dado lugar a la masonería y a la nueva era, a la educación ilustrada para una determinada ciudadanía y al esoterismo, al desbocado ecologismo y a la no menos desbocada revolución sexual, tratando siempre de aniquilar lo religioso, entiéndase lo religioso católico.
Y la cosa va para más, porque Los Protocolos es apenas la primera parte de “una trilogía analítica sobre el proyecto iluminista para apoderarse del poder mundial.” Las palabras sobran.

Me cuesta entender cómo un sitio web católico puede publicar algo elogioso sobre un libro plagado de teorías alucinadas y groseras falsedades (teorías y falsedades que no tienen sustento en el Catecismo, quiero decir — porque de las que sí están defendidas allí, obviamente, viven muchos escritores católicos de doctrina ortodoxa). ¿Se habrá dejado llevar Zenit por el título, o por los sonoros golpes de pecho de Buhigas proclamándose luchador por la vida y desenmascarador de los conspiradores de la muerte? Ni en los propios censores puede confiar uno ya para buscar libros que adhieran a la Verdadera Fe…

viernes, 27 de noviembre de 2009

Rom Houben, revisitado (A155b)

Hablábamos ayer de Rom Houben, de quien se creyó que estaba en estado vegetativo persistente (EVP) durante 23 años y a quien un neurólogo, el Dr. Steven Laureys, examinó con técnicas de imagen de última generación demostrando que su cerebro está activo, y el paciente consciente de todo lo que le rodea. En estos últimos días de ha montado una farsa mostrando cómo Houben comunica sus ideas por medio de pulsaciones en una pantalla táctil, “ayudado” por una asistente. Es dolorosamente obvio que quien escribe, probablemente sin saber que es parte de una farsa, es la asistente.

Como si esto no fuera terrible, los habituales legisladores autoproclamados sobre la vida y la muerte de los demás ya han comenzado a dar vueltas en círculo sobre la patética figura de Rom Houben. La agencia (des)informativa Zenit habla del “falso coma” de Houben elevándolo de excepción a regla, y el órgano de lobby de la derecha ultracatólica española HazteOír lo llama “paradigma de los errores médicos que sustentan las propuestas de eutanasia”. Según el Dr. Laureys, afirman, el 40% de los diagnósticos de estado vegetativo persistente podrían ser pacientes que están simplemente imposibilitados de comunicarse, plenamente conscientes, “encerrados” en sus cuerpos; de esto resulta que quienes favorecen la eutanasia, si se les diera rienda suelta, matarían sin piedad a muchísimas personas que están en realidad conscientes o que podrían estar recuperando la consciencia ahora mismo, mal que les pese a esos negligentes doctores pro-muerte —personas que incluso (¡vean a Houben!) podrían aprender a comunicarse con tanta soltura como cualquiera.

Sin temor ni decencia, ACI afirma directamente que “si Houben está con vida… es gracias a sus padres que se resistieron a aceptar que su hijo estaba en estado comatoso o vegetativo”, como si los padres de este pobre hombre hubieran montado guardia para evitar que una horda de partidarios de la eutanasia desconectara el soporte vital de su hijo. Los comentarios al artículo no son menos deprimentes por lo típicos: casi todos se refieren a la inmensa fe de los padres de Houben (una testarudez entendible pero insensata y desesperada), a la misericordia de Dios (¿misericordia es permitir que un hombre esté “encerrado” en su cuerpo 23 años?) y al poder último de Dios para decidir sobre el fin de la vida, contra las pretensiones humanas (aunque desde luego, la decisión de Dios sobre el tema sólo puede ser conocida a través de ciertos humanos privilegiados).

Ya dijimos que Houben no está comunicando nada realmente. Pero ¿percibe lo que ocurre? Aparte de unos cuantos análisis escépticos sobre el tema de la “comunicación facilitada”, encontramos en NeuroLogica, blog escrito por el neurólogo Dr. Steven Novella, serias dudas sobre si Houben está de hecho consciente. Ante todo, Novella aclara que las credenciales y la reputación del Dr. Laureys son intachables. Pero su afirmación de que cuatro de cada diez diagnósticos de EVP están errados se basa en un estudio del cual él es co-autor (y al cual este caso le dio mucha publicidad), y el estudio no dice que todos esos pacientes están plenamente conscientes y “encerrados”, sino que, de los pacientes diagnosticados por consenso clínico como en EVP, el 41% están, según otra escala de evaluación (que se supone mejor) en estado de mínima consciencia (EMC), y un 89% de los que tienen “diagnóstico incierto” también están en EMC. Un paciente en EMC tiene respuestas conscientes erráticas e inconsistentes, y se desconoce si puede sentir emoción alguna; tiene un pronóstico de recuperación mejor que quien está en EVP, pero la probabilidad de recuperación decrece rápidamente con el tiempo.

Más aún, la forma en que Laureys descubrió que Houben tenía el cerebro casi intacto fue, aparentemente, utilizando resonancia magnética funcional (fMRI). Este método mostró que la corteza cerebral, responsable de las funciones mentales superiores, estaba consumiendo glucosa a ritmo normal. Pero de esa constatación químico-física a asegurar que Houben está consciente hay mucho trecho; la única forma de saber esto último es por observación clínica directa y sin el sesgo que representa la opinión de la familia del paciente, deseosa de ver progresos. Fue la madre de Houben quien dijo haber observado signos de respuesta consciente y deliberada de su hijo; pero como bien señala Orac, la familia de Terri Schiavo también estaba convencida de esto (y en el caso de Schiavo no cabe duda que eso era totalmente imposible), y también, tristemente, encontró gente malintencionada que, para sus propios fines ideológicos, les ayudó a seguir creyendo que Terri no estaba más allá de toda ayuda.

Si la fMRI mostró la corteza cerebral de Houben en funcionamiento, los médicos deberán ser más cuidadosos en su diagnóstico. Deberán instituirse protocolos más estrictos para que los pacientes sean reevaluados con la mejor tecnología disponible a intervalos regulares. Los médicos deben estar dispuestos a reconocer que se equivocaron. Pero nunca deben dejarse influir por lobbies ideológicos (ni los pro- ni los anti-eutanasia) ni por los sentimientos de la familia del paciente.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Rom Houben, víctima otra vez (A155)

Rom Houben es un belga que se encuentra inmovilizado hace 23 años, debido a un accidente automovilístico que dañó su cerebro. En 2006 el Dr. Steven Laureys, neurólogo, estudió su cerebro con las técnicas de imagen más avanzadas y descubrió que Houben estaba consciente, “encerrado” en su propio cuerpo. Según su familia, Houben puede mover un pie y de esa manera responder preguntas de sí/no.

Hasta ahí los hechos. El asunto se enturbió cuando supimos, por las noticias propagadas (sin el menor análisis) por los medios de todo el mundo, que Houben ahora está tipeando palabras y frases completas y coherentes de a una letra por vez, con su dedo índice, en una pantalla táctil, con la ayuda de su cuidadora, la terapeuta Linda Wouters, que sostiene su mano y responde a los leves movimientos que Houben puede hacer con ella.

Esta “vuelta a la vida” ya ha sido apropiada por el lobby religioso y conservador que se opone a la eutanasia y al derecho a la muerte digna. Si una persona que todos creían un vegetal de pronto resulta estar consciente y más aún, lo demuestra físicamente con un gesto tan innegable como escribir en un teclado, ¿cómo vamos a matarla, o a retirarle su soporte de vida para que muera naturalmente?

El primer problema que surge es que, con toda probabilidad, la “comunicación” de Houben es un fraude, una cruel farsa (James Randi dixit) que quizá sea más trágica porque quienes la están perpetrando creen en ella. El método se llama comunicación facilitada (facilitated communication en inglés) y ha sido considerado poco confiable, pseudocientífico y éticamente incorrecto desde hace más de una década por la mayoría de los expertos en tratamiento de pacientes con disfunciones comunicativas. En una demostración clara del efecto ideomotor (el mismo que subyace la radiestesia o rabdomancia y la adivinación por medio de la Ouija o el ”juego de la copa”) en la cual el “facilitador”, convencido de que está sintiendo leves movimientos de la mano del paciente, inconscientemente la dirige hacia las letras del teclado que van formando una frase.

En los videos donde Houben parece estar escribiendo queda claro para un observador imparcial que es la facilitadora, no el paciente, quien hace todo el trabajo. En un ejemplo particularmente flagrante, Houben no mira a la pantalla mientras su mano es movida a gran velocidad por la facilitadora, y de hecho parece tener los ojos completamente cerrados. Los medios han colaborado con la farsa, según denuncia Randi, mostrando la operación con tomas literalmente sesgadas, en las que el ángulo de filmación hace ver que los ojos de Houben están en línea con la pantalla, cuando de hecho no lo están.

Houben además escribe mensajes lúcidos y coherentes, algo bastante dudoso para una persona que ha pasado 23 años en un aislamiento más cruel y absoluto que el de la peor cárcel, condiciones que volverían loco a cualquiera.

En todo caso, ¿a qué viene este artículo aquí? Las grandes religiones de Occidente se oponen total o parcialmente a la eutanasia, según sus diferentes clases (pasiva o activa, voluntaria o involuntaria). El Islam la prohíbe tajantemente, y la Iglesia Católica ha hecho de la lucha contra ella una bandera más de su cruzada contra los derechos humanos.

El hecho que la agencia ACI publica hoy la noticia, sin más comentarios, pero junto a una larga serie de artículos relacionados con la eutanasia. Un blogger católico laico proclama que este caso “pone contra las cuerdas las tesis proeutanasia” (otros piensan que, por el contrario, la posibilidad de que haya pacientes plenamente conscientes pero incapaces de moverse o comunicarse es un argumento en favor del derecho a decidir sobre la propia muerte). Un blog católico anti-aborto de aquí nomás, que se autotitulada “La Voz De Los Que No Tienen Voz” (refiriéndose sin duda a los embriones y fetos humanos), publica también la noticia, y otro dedicado a la “sacralidad de la vida humana” añade una grave admonición a reflexionar, ilustrada con una foto de osito de peluche que se ha cortado su propia cabeza con una tijera.

No tengo tiempo ahora para largas traducciones, pero a quienes lean inglés les dejo el artículo sobre facilitated communication en The Skeptic's Dictionary. La revista Wired es uno de los pocos medios que publican una versión escéptica de la noticia, tomando palabras de Arthur Caplan, director del Centro de Bioética de la Universidad de Pennsylvania, aparte de la apelación de James Randi a terminar con la farsa, que cité arriba.

Y me han quedado cosas en el tintero, pero ya viene siendo hora de cerrar.

martes, 11 de marzo de 2008

Alerta especial: Divagaciones del Papa

Joseph Ratzinger alias Benedicto XVI está despachándose muy seguido en estos días. Parece que hay muchas cosas que están mal en el mundo y que tiene intención de arreglarlas, o por lo menos, de advertir sobre ellas. A saber:
  1. A los que vivimos como si Dios no existiera se nos atrofia el espíritu. (Curiosamente no he notado nada, pero debe ser porque no poseo los poderes mágicos que tiene el Papa para medir el tamaño y la salud de los espíritus.)
  2. Cualquier cosa que tenga ADN humano es una persona humana, aunque su cerebro esté desconectado permanentemente e incluso aunque su cuerpo no sea más que un amasijo de células indiferenciadas, pero eso no es todo: si sólo vivimos biológicamente (!?) nos perdemos las cosas trascendentes, a las cuales se llega (aparentemente) tragando hostias periódicamente.
  3. Hay que tener ojo porque acaban de salir nuevos pecados, que incluyen contaminar el ambiente, acumular demasiadas riquezas, consumir drogas, y manipular los genes. Es de suponer que "demasiada riqueza" significa "más que el Vaticano", y las drogas que es pecado consumir deben ser todas menos el alcohol y el tabaco, que muchos sacerdotes católicos consumen en grandes cantidades.
A lo de la atrofia espiritual no me voy a molestar en contestar. Dijo un filósofo que el cristianismo viene para ofrecer la solución a un problema que él mismo ha creado, y esto es un claro ejemplo. Primero pretendemos darte un "espíritu", y luego te obligamos a que hagas lo que decimos para que no se "atrofie".

Lo de la dignidad del hombre es básicamente lo mismo, con el ingrediente extra del mensaje anti-aborto y anti-eutanasia. Me da mucha gracia que la Iglesia se ocupe del bienestar de las entidades no pensantes como los embriones mientras miles de millones de seres humanos realmente vivos y despiertos se mueren de hambre o guerra y el Papa bendice a los que los están matando.

Hablando en serio ahora, ¿alguien estaba esperando que el Papa lo dijera para considerar que es malo contaminar el medio ambiente? ¿Alguien no sabía que drogarse compulsivamente es malo para uno y suele además acarrear problemas y tristeza para nuestros seres queridos? ¿Alguien dudaba de que está mal llenarse de dinero y no hacer nada por la pobreza que nos rodea? El Papa es verdaderamente relevante para no más del 1% de la población mundial... y si el mundo fuera justo, ese porcentaje y no más serían los afectados por su arcaica ideología.