lunes, 15 de julio de 2013

Irlanda permite el aborto en caso de riesgo de vida para la mujer

Luego de años de reclamos y de muchas muertes evitables, como la de Savita Halappanavar, la Dáil Éireann (cámara baja del parlamento irlandés) aprobó el 11 de julio una nueva ley que permite explícitamente el aborto en los casos en que la vida de la mujer corra peligro, incluyendo la amenaza cierta de suicidio por parte de la misma en caso de no poder interrumpir el embarazo.

La ley es sumamente restrictiva (de hecho, se llama “Ley de Protección de la Vida Durante el Embarazo”) y en absoluto satisfactoria para las miles de mujeres que cada año se encuentran con un embarazo no deseado pero no corren riesgo de vida, pero representa un adelanto importantísimo en un país donde la Iglesia Católica sigue fuerte en su imposición del odio a las mujeres y el rechazo total a los derechos reproductivos. (En su cobertura de la noticia, Ophelia Benson comenta irónicamente que el legislador laborista Aodhán Ó Ríordáin “agradece a los que apoyaron el proyecto y expresa su alegría de que Irlanda haya entrado en la década de 1950”.) El debate sobre si es permisible salvar la vida de una mujer por medio de un aborto fue resuelto afirmativamente hace tiempo incluso en los países musulmanes, donde los obstáculos al aborto son socioculturales y logísticos más que legales.

Naturalmente, los amantes de los fetos están enojadísimos. ¿Cómo se atreve el parlamento de un país que les pertenece a legislar en favor de los contenedores que Dios creó para que gestaran a Sus bebés? La falta de empatía de los “pro-vida” roza lo psicopático.
La portavoz del grupo pro-vida Youth Defence, Clare Molloy, calificó de "barbárica" la ley del aborto aprobada el 11 de julio por el Parlamento de Irlanda, que permitirá a mujeres acabar con la vida de su bebé si presentan un supuesto riesgo de suicidio.
Youth Defence es un conglomerado de fanáticos católicos con vínculos con la extrema derecha, incluyendo el grupo neofascista Irlanda Nacionalista (cuyos miembros estuvieron tomando nombres y publicando fotos de manifestantes pro-derechos, o como ellos les llaman, la “basura de izquierda”) y fachadas neonazis como el Movimiento Derecha Democrática irlandés y el Partido Nacional Democrático alemán. Es esta clase de gente la que minimiza como “supuesto riesgo de suicidio” el horror de una mujer embarazada luego de una violación o que es psicológicamente incapaz de lidiar con un embarazo inesperado.
La vocera de Youth Defence denunció que esta ley "permite el asesinato directo de un bebé físicamente saludable, llevado por una madre físicamente saludable, y lo permite durante los nueve meses de embarazo".
Es posible mentir más que esto, pero realmente no se me ocurre cómo. La ley sencillamente no permite eso. En general, si la vida de la mujer corre riesgo debido al embarazo y el feto es potencialmente viable fuera del útero, se induce el parto y se intenta que el bebé sobreviva. No se “aborta” a un feto a los nueve meses. Existe una zona gris, en torno al comienzo del tercer trimestre, en que algunas legislaciones permiten el aborto aun cuando el feto sea potencialmente viable. Tales casos son rarísimos pero, como en todos los casos, los profesionales médicos y la paciente deben entenderse entre sí a la luz de la ley. La “ventaja” de contar con una doctrina religiosa inflexible es que no es necesario pensar, ponderar alternativas, interpretar la ley o interrogar las propias convicciones morales: basta con negarse automáticamente, sin compasión, a lo que el dogma prohíbe.


Que hoy se siga hablando de una intención suicida como algo que no es parte de la salud física de una persona es simplemente resultado de la ignorancia y del dualismo mente-cuerpo que impregna nuestra cultura. Los estados psicológicos tienen su sustento en el cuerpo. Si una mujer embarazada amenaza con suicidarse y los psiquiatras determinan que la amenaza es cierta, estamos ante una persona con un problema de salud que pone en riesgo su vida tanto como cualquier enfermedad orgánica.

Al menos en Irlanda esta clase de trámite legislativo tiene un efecto saludable: los promotores del odio han salido todos de abajo de las piedras. El arzobispo Eamon Martin advirtió a los parlamentarios que apoyar la ley era votar “en cooperación con el demonio”. El primer ministro Enda Kenny recibió por correo cartas escritas en sangre y fetos de plástico. Durante el debate, varios miembros del partido conservador irlandés Fine Gael prefirieron renunciar antes que votar, junto con los laboristas, a favor de no dejar morir a las mujeres. Y como era de esperarse, el cardenal Sean Brady habló de una amenaza a la “libertad de expresión del pensamiento religioso”.

Que le digan eso a Savita Halappanavar, que murió mientras sus médicos, en completa libertad para hacer lo que debían hacer, le negaban asistencia porque Irlanda “es un país católico”.

sábado, 13 de julio de 2013

ONU llamando al Vaticano

Como probablemente sepa el lector, el Vaticano ha sido llamado por la ONU a responder sobre una lista de puntos relacionados con los abusos sexuales a menores cometidos por sacerdotes, religiosas e instituciones de la Iglesia Católica. El Vaticano es miembro observador de la ONU y ha ratificado la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), por lo cual está obligado a responder. Hace 15 años que no lo hace y esta vez las preguntas son mucho más incisivas y detalladas que nunca. En 2011, presionado, el Vaticano amenazó con retirarse de la CDN, como indica EuroXpress:
Los especialistas de Naciones Unidas preguntan para iniciar la lista de interrogantes si la «Iglesia católica reconoce estos casos de violencia sexual contra menores por parte de miembros del clero, sacerdotes y monjas de varios países» y les interroga sobre «informaciones detalladas en todos los casos».

El CDN ha preguntado, por ejemplo, cómo estaba asegurándose el Vaticano de que los curas abusadores no tuvieran más contacto con niños y qué instrucciones había emitido la Santa Sede para asegurar que los casos conocidos por la Iglesia sean reportados a la policía.

Los expertos también investigan si la Iglesia ha silenciado a algunos niños víctimas de abusos sexuales y preguntan sobre la veracidad de las denuncias a la Iglesia en varios países, entre ellos Estados Unidos e Irlanda, donde ha sido acusada de trasladar a curas sospechosos de una diócesis a otra y de manejar el tema de manera secreta.

En su investigación también cuestionan las medidas adoptadas para prevenir y condenar los castigos corporales en algunas escuelas católicas y para evitar una educación de género discriminatoria en estos centros.

El comité también preguntó si la Iglesia había investigado el Asilo de las Magdalenas por las denuncias de tortura y tratos degradantes ocurridos en Irlanda entre 1922 y 1996 a miles de mujeres explotadas en las lavanderías de la congregación católica.
Casi al mismo tiempo nos encontramos con la noticia de que el Papa Francisco acaba de aprobar una importante reforma de las leyes penales de la Santa Sede, poniéndolas a tono con la legislación europea e internacional, y en particular agravando las penas para los abusadores y violadores de menores.

En una nota para la Rationalist Association (la Asociación Racionalista del Reino Unido), Anna Vesterinen se pregunta, más bien retóricamente: “¿Está el Vaticano poniendo sus cosas en orden o encargándose de su imagen?”. Es que la coincidencia en el tiempo entre la convocatoria de las Naciones Unidas y este cambio legal no es —casi con seguridad— una verdadera coincidencia.
«El endurecimiento del trato a los sacerdotes pedófilos por parte del Vaticano no tiene precedentes, dado que lo más cercano al abuso sexual que la legislación del estado incluía previamente era una nebulosa idea de crímenes contra las “buenas costumbres”. Pero el hecho de que el anuncio se haya hecho apenas dos días después de que saliera a la luz la lista de la CDN pone en duda la motivación real que hay detrás de las reformas. El director de [la organización de víctimas de sacerdotes abusadores] SNAP, David Clohessy, comentó sobre la nueva prohibición de abusos sexuales a niños: “En el mundo real, esto no cambia prácticamente nada. Es precisamente la clase de gesto de ‘buena onda’ en el que se especializan desde hace tiempo los funcionarios vaticanos: retocar protocolos eclesiásticos contra el abuso, insignificantes y frecuentemente ignorados, para generar titulares positivos, pero nada más.” Añadió: “La jerarquía de la Iglesia no necesita nuevas reglas sobre el abuso. Lo que necesita es seguir leyes seculares que hace tiempo que están vigentes.”

»El hecho de que la pena por filtrar documentos internos sea más severa que la que les cabe a quienes cometan abuso infantil (a los filtradores les pueden caber ocho años en prisión si el material concierne a los “intereses fundamentales” de la Santa Sede o sus relaciones diplomáticas) debería decirnos algo sobre las verdaderas prioridades de las autoridades católicas.»
Los gestos simbólicos y las grandes reformas en papel son inútiles; peor que inútiles: meras distracciones. El hecho de que la Santa Sede sea un estado ya es una burla. Sin la inmunidad diplomática que esto le confiere al Papa, el predecesor de Francisco ya habría tenido que responder a muchas preguntas, y Francisco mismo habría tenido que pasar sus primeros días de pontificado desfilando por cortes judiciales. El Vaticano es una caricatura de estado soberano que nunca debió existir ni tener derecho a imponer leyes dentro de su minúsculo territorio, que ha servido (y sirve todavía) de refugio a criminales. La única reforma satisfactoria es la disolución del estado vaticano como tal y la adopción por parte de la Iglesia Católica de las leyes de los países donde está presente, que en su inmensa mayoría no esperaron hasta la segunda década del Tercer Milenio para decidir que violar niños es ilegal.

jueves, 11 de julio de 2013

No a los fundamentalistas anti-derechos en Salta

Una buena noticia para las mujeres, una mala para los “pro vida”.

Un freno a los “antiderechos”

Por amplia mayoría, el Concejo Deliberante de Salta le puso freno al fundamentalismo religioso que buscaba declarar a la capital provincial como “ciudad pro vida” y pretendía imponer además una serie de medidas violatorias de los derechos de las mujeres, como la prohibición del uso, distribución, difusión o promoción en todas las dependencias de la municipalidad local de la llamada “píldora del día después”, que previene embarazos no deseados, y la suspensión de los protocolos de atención de los abortos no punibles. (…)

El proyecto de Tunini fijaba una asignación económica para incentivar a las víctimas de una violación, que resultan embarazadas, a continuar con esa gestación, convirtiéndolas en una mera incubadora, tal como informó este diario en marzo. Buscaba la aplicación, como principio rector en todas las políticas públicas municipales, “garantizar el derecho humano a la vida a todos sus habitantes, desde la concepción y hasta su fin, por causas naturales”.

miércoles, 10 de julio de 2013

Adoctrinación católica en Corrientes (parte 2)

Me confieso atrasado en noticias. Cuando publiqué que en Corrientes la Iglesia y el ministerio de Educación están “colaborando” para producir materiales de lo que ellos llaman “educación sexual” para adoctrinar niños en las escuelas públicas, ignoraba que la excusa para ello se venía preparando desde hace más de un año.

Del portal corrientes.in, 9 de mayo de 2012:
Fernández sobre la Educación sexual en escuelas: Corrientes es una provincia católica donde el programa nacional no tendría amplia recepción

Así lo indicó el diputado provincial y referente gremial de AMET, Rufino Fernández. En Radio Continental recordó que los padres tienen una patria potestad sobre los hijos, lo cual constituye un límite para el docente. (…)

“Nadie puede desconocer que Corrientes es una provincia católica, con fuerte presencia en la educación. Es normal por su gran devoción a la Iglesia católica y por eso, el debate debería darse en cada jurisdicción. No creo que la Capital Federal tenga la misma idiosincrasia de otros puntos del país”, opinó el legislador.
En mi último post ya vimos cómo la idiosincrasia local era usada como justificativo para borrar los contenidos enviados por el Ministerio de Educación nacional y reemplazarlos por materiales que sólo en un abuso del idioma podrían llamarse educativos. En la mesa de reuniones se veían con claridad copias de un cuaderno producido por el Consejo Superior de Educación Católica (CONSUDEC).


El CONSUDEC depende de la Conferencia Episcopal Argentina, que no obstante estar formada por obispos de todo el país, tiene su sede en Buenos Aires. Es dudoso que el CONSUDEC haya consultado a los laicos católicos de a pie en las provincias; hemos de suponer que los fieles de todo el país, en virtud de ser católicos, tienen todos la misma idiosincrasia…

Es también bastante dudoso que exista una verdadera colaboración entre el Ministerio de Educación correntino y la Junta Arquidiocesana de Educación Católica (JAEC). Por un lado, es poco probable que el ministerio tenga algo propio que agregar a los abundantes materiales ya elaborados por su par nacional, y por el otro, poco de ese material puede sobrevivir al contacto con los puntos de vista de la “educación” sexual católica. Simplemente no puede elaborarse un texto que incluya a la vez educación sexual compatible con un estado laico moderno y la clase de basura que produce la Iglesia. Sería como armar un manual de etiqueta y ceremonial con la “colaboración” de un grupo de hombres de Neanderthal.

“Eduquemos atendiendo a las diferencias reales y buenas entre varones y mujeres.”

La justificación de Fernández es algo preocupante. Las provincias no son católicas. Ni los países ni las ciudades son cristianas, judías, budistas, musulmanas o ateas. Se puede hablar de mayorías y minorías, a lo sumo, pero esas mayorías y minorías son contingentes e irrelevantes para este caso. Corrientes es una provincia donde, como en toda Argentina, la mayor parte de la gente ha sido bautizada y se dice católica. Eso no implica una forma de pensar idéntica en todos. Esa idiosincrasia, en tanto existe como tendencia general, no es innata ni sagrada ni inmodificable. Hace cincuenta años el argentino típico creía que las mujeres eran inferiores a los hombres, que convivir con una pareja sexual sin casarse o tener hijos fuera del matrimonio era una vergüenza, y desde luego, que los homosexuales eran anormales a los que había que apartar de la gente normal, si no exterminar. Hace treinta años el divorcio era un pecado tan grande que se juntaban decenas de miles de manifestantes a pedir que la ley no lo permitiera. Hoy esas actitudes existen pero en mucha menor medida, y ya no son toleradas en el debate público de manera abierta ni en los círculos más respetables de la sociedad (de estos círculos excluyo, naturalmente, a la Iglesia Católica).

Los pueblos no son prisioneros de su tradición y la tarea de la educación frecuentemente es atacar y demoler esa tradición, incluso aunque por motivos pragmáticos tenga que trabajar sobre ella por un tiempo. Si Corrientes es una provincia católica hasta el punto de no poder aceptar que sus niños aprendan que las familias homoparentales son familias de verdad o que las mujeres y los hombres no tienen roles fijos por naturaleza, esa catolicidad es un problema a resolver, no una idiosincrasia que haya que respetar.

La cuestión de la potestad de los padres también es una excusa habitual. Cierto es que los padres tienen el derecho de elegir para sus hijos la educación que prefieran, pero como todo derecho, éste tiene límites. Los niños tienen derechos también: a una educación de calidad, a una educación sexual basada en evidencias y en el respeto de los derechos humanos; derecho a un bienestar que incluye ser parte de una comunidad educativa que los recibirá y aceptará aunque muestren una orientación sexual distinta a la mayoría o (en el caso de las chicas) aunque queden embarazadas sin desearlo o quieran vestirse “provocativamente” sin que eso les sirva de excusa a otros para violarlas.

Fundamentalmente, los niños tienen derecho a la libertad de conciencia, vale decir, en este contexto, a recibir información suficiente para tener elementos de juicio que les permitan formarse una moral propia, incluso aunque sus padres insistan en que sólo debe obedecer y copiar la moral de ellos. Ninguna educación es neutral, pero una educación laica es una base más amplia que cualquier adoctrinamiento religioso, que es divisivo por naturaleza.

martes, 9 de julio de 2013

Adoctrinamiento católico en las escuelas públicas de Corrientes, pronto en la clase de educación sexual

Sorpresa, sorpresa: la Iglesia Católica intenta nuevamente bloquear la educación sexual en las escuelas públicas argentinas. Esta vez es en la provincia de Corrientes, donde la Dirección de Servicios Educativos de Prevención y Apoyo (Disepa) vergonzosamente “colabora” con la Junta Arquidiocesana de Educación en la redacción de una revista de educación sexual integral como material de clase, según publica el diario El Litoral.

Los materiales necesarios ya existen: el Ministerio de Educación de la Nación los elaboró hace años, pero la mayoría de las provincias los ignoraron o los rechazaron.
En Corrientes las publicaciones aparejaron polémica al abordar en sus páginas nuevos derechos como el matrimonio igualitario. Este año la cartera presidida por [el ministro de Educación] Alberto Sileoni añadió la violencia de género y trata de personas.
La Iglesia Católica (vía el Consejo Superior de Educación Católica) confeccionó materiales propios para las escuelas de adoctrinación que regentea; en su momento me ocupé de los mismos, mostrando cómo sus contenidos buscaban apuntalar los roles sexistas de género, promover la abstinencia y los groseramente ineficaces “métodos naturales” como única forma de control de la natalidad, sembrar terror a los anticonceptivos, tratar la masturbación como un problema, la homosexualidad como un trastorno y el sexo fuera del matrimonio como una forma de abuso sexual (!).

El susodicho material era, sin embargo, para consumo interno. El que la Junta Arquidiocesana de Educación de Corrientes está elaborando junto con la Disepa es para todas las escuelas: las católicas y las públicas, supuestamente laicas. ¿Por qué no usar el material enviado por el ministerio nacional? La respuesta es tan poco comprometida como hipócrita:
Los ejemplares del programa nacional no hicieron eco en varias instituciones escolares correntinas. “En muchas escuelas no implementaron el cuadernillo de Nación. Estamos viendo por qué”, indicó a El Litoral la titular de Disepa, Julia Sáez.
¿“Estamos viendo por qué”? Uno puede imaginarse el entusiasmo y la firmeza con que el gobierno correntino intentó implementar el uso de los materiales.
Por este motivo, la cartera está trabajando en la elaboración de un cuadernillo propio que tenga en cuenta “nuestra idiosincrasia”, según detalló la referente del programa. Luego explicó que “otra es la realidad de Corrientes” y que se debe abordar un “tema tan importante para el Ministerio de manera responsable”.
Pero entonces ese “estamos viendo” ya tiene respuesta, ¿no? No se implementó el material, implica Julia Sáez, porque no tenía en cuenta la idiosincrasia local. Ésta es una excusa remanida, que apela al recelo del provinciano (estereotípico, aclaro) hacia lo que viene bajado desde Buenos Aires. ¿Qué “otra” es la realidad de Corrientes? ¿Las adolescentes no tienen sexo y se quedan embarazadas en edad escolar, en Corrientes? ¿Los chicos no se masturban? ¿No existe el sexismo ni el abuso sexual ni la trata de personas en Corrientes? ¿No hay homosexuales ni transexuales discriminados? ¿Ninguno de los problemas que en todo el resto del país piden a gritos una solución en la forma de un programa de educación sexual existe en Corrientes? Ah, no, perdón:
Los contenidos de la revista serán consensuados con los técnicos de la Junta Arquidiocesana de Educación Católica y según adelantó Sáez, abordarán temas como valores, autoestima, intimidad, hábitos, violencia, métodos anticonceptivos, entre otros.
¿Y las fuentes académicas para estos temas? ¿Trae la Iglesia nuevos hallazgos, cosas que superen los datos de los cuadernillos confeccionados a nivel nacional? ¿O no serán más que un refrito de materiales de adoctrinamiento ya publicados?


Ahí está, sobre la mesa, lo que la Iglesia aporta. ¡Nada menos que la misma revista de la que hablaba yo al comenzar, repleta de material sexista, homofóbico, pro-natalista y de pseudociencia contra los anticonceptivos!
… estará orientada a los estudiantes de todos los niveles y a los tutores. También podría ser utilizada entre los alumnos de catequesis.
¿Alguien quiere apostar algo sobre la veracidad de los contenidos sobre métodos anticonceptivos que podrá encontrarse en una revista que se va a usar para dar catequesis?

Y para terminar:
El financiamiento y la edición correría por cuenta de la Provincia.
Naturalmente. Es que la Iglesia no maneja dinero.

sábado, 6 de julio de 2013

El fanatismo ruso en todo su esplendor

«… Pero no tenía idea de lo que es el fanatismo ruso en todo su esplendor, tal como se lo ve aquí. Creedme. No exagero. Hay imágenes con velas encendidas en los hoteles, en los cafés, en las estaciones de los ferrocarriles, en los paseos, en las tiendas, en las paredes de la calle, en las ventanas, en los balcones, en todas partes. Todo el que pasa por delante de ellas se detiene, se descubre y se santigua. Entre mil puede haber uno que no lo haga. Es seguramente un extranjero. Pero este mismo se guardará de no hacerlo si es prudente, pasando por la Porta sacra et triumphalis, en la que hay una gran imagen del Salvador, de Smolensk. Se expone a ser lapidado por una plebe brutal y aun por lo que no lo son.»
Lucio V. Mansilla, Moscú, 20 de junio de 1881. Fragmento de una carta al diario La Tribuna Nacional. En El excursionista del planeta: escritos de viaje (Fondo de Cultura Económica, 2012).

martes, 2 de julio de 2013

Peligroso feminismo


“Encuentro muy peligroso este fenómeno llamado feminismo, porque las organizaciones feministas proclaman una pseudo-libertad para las mujeres que debería manifestarse en primer lugar fuera del matrimonio y fuera de la familia.

”El hombre mira hacia afuera, debe trabajar y hacer dinero, mientras que una mujer siempre se enfoca hacia adentro, hacia sus hijos y su hogar. Si este rol excepcionalmente importante de la mujer es destruido, todo se destruirá como consecuencia: la familia y, si se quiere, la patria.”