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sábado, 13 de octubre de 2012

La Iglesia italiana pagará impuestos desde 2013

Al fin, como tantas otras parejas de conveniencia, el Estado y la Iglesia de Italia se pelearán al menos un poquito a causa del vil metal. Traduzco del breve artículo publicado en el británico diario The Telegraph:

Le quitarán exención impositiva a la Iglesia en Italia desde 2013

La Iglesia Católica italiana será privada de una histórica exención de impuestos desde 2013, luego de que el gobierno decidiera mantener la vigencia de un conflictivo decreto bajo la estrecha supervisión de la Unión Europea.

La Iglesia actualmente paga impuestos sobre varias propiedades que posee y que son empresas comerciales, pero queda exenta de pagar si al menos algunas de las actividades de la propiedad son “no comerciales”, como por ejemplo una capilla en un hotel.

“El marco regulatorio será definitivo a partir del 1° de enero de 2013 —el inicio del año fiscal— y respetará totalmente la ley Comunitaria”, dijo el gobierno del primer ministro Mario Monti el pasado martes.

En febrero el gobierno había modificado la ley italiana de impuestos a las propiedades para terminar con los privilegios de la Iglesia, en medio de crecientes pedidos al Vaticano para que compartiese los sacrificios necesarios por la crisis de deuda y ante la mirada vigilante de la Comisión Europea.

El lunes, el Consejo de Estado, la corte italiana de mayor rango para los litigios administrativos, rechazó el decreto. Pero el gobierno insistió en que todos deben pagar el impuesto a la propiedad, incluida la Iglesia.

En 2010 la Unión Europea abrió una investigación para determinar si las exenciones de impuestos que benefician a algunas propiedades de la Iglesia en Italia podían considerarse como un subsidio estatal ilegal.

La recaudación extra de estas propiedades exentas de impuestos —incluyendo hoteles, restaurantes y centros deportivos— podría llegar a 25,5 millones de euros sólo en Roma, según reportó el diario La Repubblica, citando cifras oficiales.

sábado, 10 de marzo de 2012

“Éste es un país católico”

Reemplácese Italia por Argentina (o casi cualquier otro país latinoamericano) y se entenderá la magnitud del problema que tenemos. Es consuelo de tontos pensar que no sólo nos ocurre a nosotros…
Dios, vivir en Italia es demasiado divertido a veces. Digo, ¿dónde más puede uno conocer gente que dice cosas como “Éste es un país católico” y “Hay que respetar las tradiciones católicas”? Hablamos de gente —podría añadir— que se divorcia y que usa medios de control de la natalidad. (…) Uno intenta señalar que hay muchísimos italianos nativos que no están de acuerdo con tener una religión de estado de facto, y se te quedan mirando. Increíblemente, muchos italianos todavía piensan que todos los otros italianos son católicos. ¡Ja!
—Marc Alan di Martino, Godless in Italy.

miércoles, 6 de julio de 2011

Podcast, episodio 2

Desde ayer está online el segundo episodio del podcast de Alerta Religión. Es un poquito más largo (unos 7 minutos) y ya tiene una breve cortina musical. Hace referencia al artículo Europe: less secular than you think, del poeta, escritor y traductor Marc Alan Di Martino. Entre los temas tratados está el del otto per mille, la porción del impuesto a las ganancias que Italia destina (mayormente) a subsidiar a la Iglesia Católica. Escribí sobre una campaña contra el otto per mille hace poco menos de un año.

jueves, 24 de marzo de 2011

Dios sigue enviando señales (A229c)

Prof. Roberto De Mattei
Me gustaría prometer que éste va a ser el último post sobre los fanáticos religiosos que claman que el terremoto de Japón fue una señal de Dios, pero lo cierto es que los susodichos se siguen esforzando por mostrar su credulidad, su arrogancia y, sobre todo, su profunda falta de humanidad. El último de la lista —hasta ahora— es el historiador italiano Roberto De Mattei.

En una entrevista en Radio Maria, De Mattei se sintió autorizado para expresar su opinión sobre lo que Dios quiso decirnos con el terremoto, el tsunami y la crisis nuclear en Fukushima: dijo que el sismo había sido “un modo de purificar”. Y otras píldoras de sabiduría:
“Dios se sirve de las grandes catástrofes para alcanzar un alto objetivo de su justicia.” 
“Dios no puede hacer que el terremoto golpee a los culpables y preserve a los inocentes. Claro que a veces salva al inocente con un milagro, pero no es obligatorio.” 
“El culpable está, pues, en la misma condición que el inocente. Su muerte es la ejecución de un decreto de Aquél que es dueño de la vida y la muerte. ¿Por qué asombrarse al ver niños inocentes muriendo bajo los escombros?” 
“El terremoto es un bautismo de sufrimiento que ha limpiado sus almas, porque Dios los ha querido salvar de futuro sombrío.” 
“Las grandes catástrofes son una señal terrible pero paternal de la benevolencia de Dios, que nos recuerdan los límites últimos de nuestras vidas. Si la Tierra no ofreciera peligros, dolores o catástrofes, nos fascinaría… y olvidaríamos con facilidad que somos ciudadanos del cielo.” 
“A la culpa del pecado original se le añaden nuestros pecados personales y colectivos, y si bien Dios premia y castiga en la eternidad, es en la Tierra que premia y castiga a las naciones.”
El Profesor De Mattei no es sólo uno de esos académicos católicos que sólo sirven para alimentar a la comunidad cerrada de fanáticos que sólo leen libros con imprimatur y nihil obstat. Es un crítico del Concilio Vaticano II y de todo lo que suene a modernización o progresismo en la Iglesia, un furibundo apóstol contra el relativismo cultural y un reconocido antievolucionista. Preside la Fundación Lepanto, “dedicada a defender los principios e instituciones de la civilización occidental y cristiana” (si alguien no entiende la referencia, fíjese quién le ganó a quién en aquella famosa batalla). Desde 2002 a 2006 fue asesor de asuntos internacionales del gobierno italiano, así como miembro de la Sociedad Geográfica Italiana, y al día de hoy es el vicepresidente del Consejo Nacional de Investigación (CNR), la institución pública de fomento a la investigación científica más importante de Italia.

A causa de estas escandalosas declaraciones, ya hay gente pidiendo su inmediata dimisión del CNR. Incluso sin esto, por supuesto, ya era escandaloso que un cavernícola que todavía cree que Adán y Eva fueron personas reales tuviera un cargo, cualquiera, en cualquier tipo de institución con un estándar mínimo de compromiso con la ciencia.

Como en otros casos, aquí el problema no pasa por el derecho de nadie a creer estupideces o a expresar sus ideas religiosas, por más repugnantes que sean. Y no es un problema de los ateos o los no-católicos. Es un problema para los creyentes, porque una vez aceptada la existencia de Dios como premisa, no hay manera racional de oponerse a personas como De Mattei. No debemos esperar que ningún obispo, cardenal, vocero vaticano o teólogo papal lo refute convincentemente, porque es imposible: con un Dios mudo, tan impotente que sólo puede hablar a través de seres humanos, nunca se puede saber.

Por eso causa gracia escuchar a los que denuncian el relativismo, o proclaman que el orden impuesto por Dios al universo es el origen de la ciencia moderna, o citan a Dostoievski: “si Dios no existe todo está permitido”. Es justamente al revés: existiendo Dios, tal como ellos lo pintan, cualquier cosa está permitida para quien sepa moldear el concepto de Dios; existiendo Dios, nada está seguro, todo puede ser modificado, lo bueno puede volverse malo y lo malo bueno según los dictados de Dios —transmitidos siempre por sus voceros— lo manden; existiendo Dios, no hay orden, sólo hay una intencionalidad inescrutable, voluble, caprichosa, en el fondo de todo. Así un terremoto puede ser un aviso, una señal, un castigo, una prueba, o bien nada de eso o todo eso junto: un misterio más para los amantes del misterio y de la oscuridad.

martes, 17 de agosto de 2010

Otto per mille — ¿y por casa cómo andamos?

Me han pasado un video promocional de una campaña lanzada en Italia para que el estado deje de mantener a la Iglesia Católica. Véanlo y luego seguimos:



El otto per mille (“ocho por mil”) es la porción del impuesto a las rentas de las personas físicas que el Estado italiano destina a variados fines, entre ellos el sostenimiento de la Iglesia Católica y otras confesiones. Aunque los números varían, últimamente la Iglesia viene llevándose, sólo por este medio, alrededor de mil millones de euros al año. El otto per mille no es todo para la Iglesia Católica, pero en 2004 ésta se llevó un 87,25% del total, en gran medida porque muchos fondos no asignados explícitamente por los contribuyentes fueron derivados a ella. Y la Iglesia le cuesta al Estado italiano mucho más, en total unos cuatro mil millones de euros anuales, por pago de profesores de religión, exenciones impositivas de toda clase y financiación de eventos turísticos religiosos.

La propuesta lanzada al aire por gente de un par de páginas de Facebook argentinas (ésta y ésta) es:
¿Quién se anima a armar un primer video para la Argentina y postearlo acá?
A este propuesta adhiero, a pesar de no contar con medios para grabar un video de esa clase. Estoy seguro de que unos cuantos de mis lectores sí están en condiciones de hacerlo. Está claro que de unos pocos miles de usuarios de Facebook, con más entusiasmo esporádico que otra cosa, no va a salir un movimiento nacional que revolucione la relación Estado-Iglesia en Argentina, pero por algún lugar debemos empezar. Nuestro país gasta una suma relativamente pequeña, aunque simbólicamente importante, en mantener a la jerarquía de la Iglesia y sus representantes en las fuerzas armadas, las zonas de frontera y los hospitales; además invertimos muchísimo dinero en financiar instituciones de indoctrinación religiosa. ¿Cuándo vamos a hacer algo?