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lunes, 1 de marzo de 2010

De Saramago, la Biblia, el ateísmo militante y más (parte 2)

Ésta es la segunda parte de la conversación que sostuvimos en Ateos Hispanos en Facebook. Aquí pasamos a hablar, más que del hecho concreto de Saramago y de su crítica bíblica, del papel del ateísmo militante.

Francisco:
Estimado Pablo: Usaste la palabra clave, la "reacción atea". Si el ateísmo militante esquemático decide autolimitarse para sólo ser una mera reacción contra algo, pues todos los movimientos autolimitados al anti-loquesea tienden a estancarse y desnaturalizarse.

Todas las víctimas (de la tiranía, del autoritarismo, de l dogmatismo, etc) deben obtener el apoyo necesario para que dejen de serlo lo más pronto posible. Pero esta ayuda debe ser una ayuda resputuosa de sus propias capacidades y debe empoderarlas. Si nos permitimos caer en el rol de víctima permanente de la ICAR, o de lo que sea, nos sentiremos 'legitimados' para ser igual de acosadores y agresores que nuestros victimarios, y si caemos en el rol de los rescatadores-salvadores, nos sentiremos vacíos sin una víctima que de sentido a nuestra triste y hueca vida.

No sostengo que toda persona inconforme con el dogmatismo, el fundamentalismo o el literalismo bíblico (o coránico, da igual) de un día para otro deje de sentirse víctima. Quizás no lo pueda hacer, pero creo que los clubes y espacios ateos que generalmente se encuentran disponibles en español tienden a cae en esos roles de lo que se llama el "Triángulo Dramático". Rechazar de manera completamente radical el literalismo bíblico no es dedicarme a contar los litros de sangre derramados en sus narraciones, ni la cantidad de oprimidos en su nombre (ahí todavía está fresca la herida). Como historiadores e historiógrafos podremos reflexionar, discutir e investigar sobre ese tema, pero en lo personal debemos pasar esa página para superar ese conflicto.

Mientras nos quedemos a la defensiva con la paranoia normal de una sicología de minoría asediada, nadie que pueda evitarlo se uniría por mucho tiempo a nuestros grupos de resentidos que nos especializamos en lamernos las heridas. En la medida en que el librepensamiento avance y resolvamos el conflicto, si nos liberamos de esos roles trágicos estereotipados, dejaremos de sentirnos minoría asediada (aunque numérica o sociológicamente sigamos siendo pocos) y podremos potenciar nuestras visiones de manera propositiva y creativa a la cultura y la sociedad. Actuar como maestros de primaria regañones dando golpes con la regla del método científico a todo lo que nos huela a subjetividad, ficción o metáfora parece una ocupación ociosa y contraproducente para el avance de nuestros objetivos históricos.

Esa es mi reflexión.

Pablo:
Francisco, no voy a hablar en plural en tercera ni en segunda ni en primera persona, para referirme a los grupos ateos militantes o de resentidos o de reacción. Hablando por mí estrictamente: no me siento parte de una minoría asediada. No me interesan los clubes que se dedican al "religion bashing" (si a alguno pertenezco aquí en Facebook es por que me han invitado y no siempre rechazo las invitaciones) y no me interesa promover esa mentalidad facilista.

Tengo la suerte de contar con un espacio con una cierta cantidad de lectores, y ese espacio es de denuncia y de análisis; si se transforma en un coro de lamentos no es mi culpa sino de lo que la denuncia provoca inevitablemente cuando es algo grave. El librepensamiento en ese contexto pasa por atreverse a asomarse a la mente del otro, aun con repugnancia, para entenderlo y neutralizar sus razones o prejuicios.

Vivimos en una cultura tan impregnada de pensamiento mágico y tan sujeta por esas antiguas estructuras que el librepensamiento puede involucrar más reacción que acción positiva. No estamos, ni de cerca, en la etapa en que podemos limitarnos a proponer y actuar, salvo quizá en enclaves privilegiados. Como dije, no me siento parte de una minoría asediada, pero sí de una minoría ignorada y que no recibe respeto. Me dirás que el respeto no se logra denostando a los otros; te diré que hay personas cuyo respeto no me interesa y personas de las que jamás podré conquistar respeto, y ellas son las que ataco.

Francisco:
Hola Ateos Hispanos: Bueno, Sheridan lo que está haciendo es crítica, literaria, metaliteria, e incluso política. Y ese es el vínculo que encabeza este intercambio.

Saramago (Nobel de Literatura) es un novelista competente, pero como gurú moralista, jacobino e inocuo, deja mucho que desear. En México, en la educación pública hay tal tabú jacobino hacia la Biblia que el tema de la religión es intocable. Yo me opongo a la educación religiosa en la educación pública, pero me parecería importante que se ofrecieran clases de 'Hecho religioso', en las que con el acervo de la sociología, la antropología, la sicología, la historia y el estudio comparativo de las religiones se ofrecieran los mínimos elementos culturales para entender las dimensiones del fenómeno religioso. No hacer esto implica que dejamos a los egresados de la educación pública sin una formación mínima para la vida, y suelen ser presa fácil de cualquier secta orate destructiva o interpretación fundamentalista-reduccionista. Esa es la ventaja que veo a avanzar desde el jacobinismo rancio.

Dado que todavía no se analizan, la religión y la Biblia desde la perspectiva de 'Hecho Religioso' en la educación pública, considero que al menos quienes somos librespensadores (teístas, no-teístas, deístas, agnósticos, ateos, etc.) podemos promover este enfoque e ir convenciendo a autoridades educativas, opinión pública y tomadores de decisones sobre lo indispensable de incluir este enfoque en la educación pública. Pero el hecho es que si sólo nos dedicamos a rechazar (como los grupos que se dedican a comentar con gran detalle cada abuso o incongruencia de cada cura o imam), nos estamos cortando las alas, reducimos nuestros propios alcances, quitamos filo a nuestras mentes...

Y hay mucho que hacer para avanzar en este sentido, sin duda. Pero quizás una de las tareas más importantes sería que nos deje de doler la Biblia (aunque antes solieran golpearnos con ella), hacer las paces con su historia y su literatura me parece indispensable para pasar a la tarea de aportar crativa y corresponsablemente hacia una sociedad democrática que minimice la influencia de los fundamentalismos y literalismos teocráticos.
El tema es inagotable y en realidad yo mismo necesito tiempo, que no tengo ahora mismo, para analizarlo en todas sus aristas. Son bienvenidos los comentarios (constructivos).

sábado, 27 de febrero de 2010

De Saramago, la Biblia, el ateísmo militante y más (parte 1)

José SaramagoLe he pedido permiso a Francisco Javier Lagunes Gaitán, contacto mío en Facebook, para reproducir aquí una discusión que hemos tenido (junto con algunas otras personas) en la página de Ateos Hispanos. No estamos de acuerdo y sin embargo, creo, nos entendemos, lo cual quizá signifique que en el fondo no estamos tan en desacuerdo, y en todo caso, podemos aprender. El disparador de la discusión fue un artículo, Saramago: su Biblia, donde Guillermo Sheridan critica el último libro de José Saramago, Caín, y la actitud “moralista”, “jacobina” y de “apóstata pataleante” de Saramago. Francisco lo cita con beneplácito porque considera que Saramago es una mala noticia como gurú de un ateísmo reaccionario, intolerante y, francamente, poco culto.

Para empezar, todavía no he leído Caín, por lo cual no opino sobre la crítica literaria del mismo, aunque no estoy de acuerdo con quienes descalifican a Saramago por leer textualmente la Biblia. Sí he leído El Evangelio según Jesucristo y Ensayo sobre la ceguera, que me parecieron muy buenos, de diferentes maneras. (También leí The Day of the Triffids de Wyndham, que no tiene absolutamente nada que ver con Ensayo sobre la ceguera excepto en la más pedestre de las lecturas.) Saramago me agrada aunque no siempre esté de acuerdo con él: a veces es sentimentaloide o se acerca al ludismo (cf La Caverna), pero esto es entendible en un hombre de 87 años que además ha adherido durante añares a una doctrina utópica y trágicamente fallida como el comunismo.

La primera parte de la discusión trata sobre todo de la interpretación de la Biblia y su influencia en la humanidad. La copio a continuación, y la semana que viene sigo con la segunda parte, que es de donde hablamos del rol de los ateos y librepensadores. Los comentarios son bienvenidos.


Glenys:
Wow, yo no lo interpretaría para nada de esa manera, creo que Saramago ha dejado escrito suficiente y ha hablado mucho para saber que no es eso lo que ha querido decir, para él, como para Hitchens y otros ateos agnósticos, este libro sagrado, como muchos otros de su "naturaleza", ha contribuido en el desastre que somos ahora., y ha influenciado la conducta humana en formas negativas desde promover la homofobia hasta la discriminación de géneros, Todavía, muchas de las religiones basadas en ella lo hacen, y eso es sólo algunos de los "pecados".
Obviamente, la naturaleza humana es mucho más vieja que la Biblia y cualquier otro libro y estoy segura de que Saramago lo sabe y tú también. :)))

Francisco:
Es que el autor, Sheridan es un implacable e iconoclasta analista literario, siempre presto a mostrarnos el cobre que en realidad hay detrás de las palabres bienpensantes de los gurús de moda.

Su conclusión me parece imbatible. Saramago es un jacobino ingenuo e inocuo, igual de moralista que cualquier moralista religioso, al pretender juzgar una obra literaria clásica con criterios como para juzgar una novela actual. Y atribuirle a un mero libro la capacidad de torcer para siempre la naturaleza humana demuestra una fe del carbonero en el poder transformador de ese libro que ya lo quisiera cualquier predicador santurrón fanático para un día de fiesta.

Glenys:
Primero, es indiscutible la influencia que ha tenido la biblia en la conducta humana y segundo, Saramago no es un gurú de la época, el tipo ya está a punto de morir.
El que él, tú y yo desde sumamente distintos puntos de vista estemos hablando sobre este libro lo hace más que un "mero" libro. Lo que me parece inocuo es ese deseo de no otorgarle la importancia a la biblia en lo negativo y su responsabilidad en la distribución de ideas nocivas que han impedido el progreso en mcuhas áreas, han permitido el abuso de millones de personas y han "legalizado" la discriminación y el odio hacia muchos. Sólo hay que hablar con cualquier pastor o cura para percatarse de ésto. Por otro lado, millones de personas por todo el mundo CREEN que lo que dice la Biblia es verdad y viven sus vidas de acuerdo a las interpretaciones varias de cada religión basada en este "mero" libro. A lo mejor si Fundación de Asimov tuviera a millones arrodillándose y adorando cada una de sus palabras e interpretaciones varias, estuviésemos ahora discutiendo a Asimov y sus ideas.
El hecho de que tú y los miembros de tu iglesia Unitaria tengan una visión más liberal de este "clásico" como te gusta llamarlo, no impide que veas que la mayoría no piensa como tú ni como yo y muchas de esas normas nocivas a las que nos han sometido, están ancladas precisamente en la biblia y no en fundación. Igual, si estuviésemos en Pakistán a lo mejor ambos ya hubiésemos muerto, y todo porque un libro es tomado al pie de la letra por la mayoría de sus seguidores.

Francisco:
Tienes razón Glenys, quizás Saramago no se propuso nunca concientemente ser considerado como gurú de cabecera de nadie. Pero el hecho es que muchos medios y una buena parte de sus seguidores lo consideran algo muy parecido a eso.

También se han cometido grandes crímenes en nombre de las naciones, las razas, e incluso la ciencia se ha usado como pretexto para abusar de muchos grupos sociales: mujeres, gueis, locos, etc. (véase la obra de Foucault al respecto). Así que te hago una petición encarecida, querida Glenys, no mezclemos las discusiones sobre lo que la Biblia es y sobre los usos que se le han dado. La ciencia no provocó los abusos para los que se usó como pretexto. Tampoco la Biblia.

Los participantes de la Iglesia Unitaria no tenemos dogmas obligatorios y cada uno de nosotros es libre de hacer y rehacer su propio juicio sobre la Biblia, y sobre lo que sea. También hay comecuras anticlericales jacobinos entre nosotros, aunque yo hace tiempo que no me identifico con esa posición.

Ningún libro es un peligro en sí. Las prácticas y usos sociales son los que pueden volver peligroso lo que sea... Si se trata de escoger en qué depositar nuestra confianza última, prefiero depostarla en la humanidad (con los lados obscuros y luminosos de la naturaleza humana) que en un mero texto (lo siento, la fe bíblica no se me da).

Recibe un saludo afectuoso.

Yo:
Me gusta la forma de expresarse de Saramago, aunque no lo considero un gurú ni mucho menos. Lo veo de otra forma: si te presentaran un libro como la Biblia, escrito por un don nadie, luego de leer ciertas partes lo dejarías disgustado y lo tendrías fuera del alcance de los niños pequeños, porque su contenido es repulsivo. Pero como es la Biblia, no es posible eso; un libro con esa antigüedad no es un libro sino una tradición variadísima, porque a un libro lo hacen sus lectores y sus interpretaciones. Saramago elige las interpretaciones más desagradables de la Biblia, que, acordemos, fueron las que predominaron hasta no hace mucho en términos históricos. Si Saramago es inteligente (y creo que lo es) "la Biblia" se refiere no al texto sino a las lecturas del mismo. ¿Cómo va a hacer daño un libro por sí solo? El daño lo hace la adopción de un libro como guía moral.

Wílmer:
Independientemente de las lecturas que puedan hacerse sobre la biblia, está conformada por varios libros escritos para interpretarse literalmente, excepto el apocalipsis. Objetivamente, la biblia es un libro inmoral. Es la sociedad, sacando lo mejor de sí, la que le da una interpretación edulcorada.

Sin embargo, dos mil años de lectura perniciosa no pasan desapercibidos y, a pesar de la intención de los creyentes de rescatar lo mejor de la biblia, su perjudicial legado quedará entre nosotros.

Si. Es cierto que el hombre ha usado a las naciones, razas, e incluso la ciencia como excusa para los peores fines, y es cierto que la biblia es sólo el resultado de la mentalidad de su época, pero esto no la exime de su carácter lesivo al utilizarla como guía moral. Saramago tiene toda la razón en su apreciación final.

Francisco:
Hola Wilmer: Me parece un criterio literariamente muy defectuoso pretender juzgar un libro por lo 'edificante' de su contenido. Me suenas a mi abuelita y a sus criterios de censura literaria.

La Biblia, en mi perspectiva, es una respuesta 100% humana ante el misterio. Es una antología de escritos heterogéneos elaborados, recopilados y re-editados durante un periodo de más de mil años... Con esta perspectiva, puede leerse como un interesante mosaico cultural que documnta, incluso contra la intención de algunos de sus autores o redactores, la evolución del concepto de Dios en un pueblo trashumante que cambia hacia una sociedad urbana.

La Biblia me parece un documento mucho más honesto que quienes hoy se dicen sus seguidores. Encuentras muchos de los principales rasgos de lo humano, anhelos, esperanza, sí; pero también frustración agresión descontrolada, violaciones... Es un mosaico cultural de la experiencia de los pueblos del medio oriente. Y como buen espejo de lo humano, puedes encontrar glorias y miserias, ya que, como decía Alexander Pope, el humanos es "la gloria, el enigma y la burla del mundo". La Biblia es un monumento literario de humanidad.

Los seres humanos tenemos el talento de proyectar lo que somos en obrass externas, tanto para conocernos más profundamente, y también para alienarnos dándoles a esas obras una autoridad y poder que no nos damos ni a nosotros mismos. Precisamente en esta línea de razonamiento, darle a un simple clásico literario antiguo el poder de pervertir y retorcer irrevocablemente la libre naturaleza humana, como señala Sheridan, es mostrar una fe del carbonero a toda prueba, pese a que sea parte de una denuncia al abuso autoritario que toma la Biblia como pretexto, no es sino una continuación de la peor tradición de alienación humana al seguir concediendo a un mero libro un poder absoluto que no tiene.

La negación más radical del literalismo bíblico fundamentalista no es, entonces, rechazar el libro con un moralismo gagá, ni pretender aplicarle criterios para evaluar libros de texto, o de otra clase ajenos a su género, sino devolverla al anaquel de los clásicos literarios, igual que la sangrientísima Iliada, La guerra y la paz, o Cien años de soledad.

Yo:
Los clásicos literarios que mencionas al final, Francisco, nunca fueron la guía moral de pueblos enteros. Para poner la Biblia en el anaquel de los clásicos hacen falta generaciones de trabajo de desacralización y deconstrucción. Las reingenierías literarias como la de Saramago pueden ayudar. La reacción atea al fundamentalismo bíblico se entiende porque estamos en minoría y a la defensiva. No queremos criticar a la Biblia como a un libro de texto, pero como tal la tratan porciones significativas (y en algunos casos crecientes) de la sociedad.

Ateos Hispanos:
Lo que ocurre, Francisco, es que no estamos haciendo crítica literaria. Estamos hablando de un libro que ha influenciado a la humanidad por milenios, que no ha sido leído como un texto más de la literatura universal. El problema radica en que la sociedad moderna toma la biblia como un libro sagrado y esto se presta para fundamentalismos peligrosos. Si la sociedad tomara este libro como herramienta para conocer el pensamiento de un pueblo antiguo todos estaríamos conformes, incluyendo a Saramago; infortunadamente, nuestra situación actual no permite ver a la biblia como un simple clásico de la literatura.
Continuará...

miércoles, 21 de octubre de 2009

Saramago sí entiende la Biblia

Los cortesanos de Dios están indignados con José Saramago, clamando que que sus “ofensas” muestran su ignorancia sobre la Biblia. Los autoproclamados expertos, que con incomparable humildad pretenden interpretar la palabra del mismísimo creador del universo, acusan a Saramago de falta de rigor y de “ingenuidad sentimental”. Todo porque el Premio Nobel de Literatura dijo, mientras promocionaba su novela Caín, que la humanidad estaría mejor sin la influencia que ha tenido la Biblia sobre ella.

La verdad es que la mayoría de las personas, incluyendo muchos de los creyentes más devotos, no han leído jamás la Biblia, o no han ido más allá de algunos pasajes seleccionados por el cura o pastor. Como obra literaria, la Biblia es de una calidad muy variable. El Antiguo Testamento comienza con un menjunje de mitos orientales mal coordinados, prosigue con una historia casi totalmente ficticia sobre el pueblo hebreo, y prodiga incestos, violaciones, pillajes y genocidios sin medias tintas, entremezclándolos con leyes bárbaras y sacrificios sangrientos que asquearían a cualquier persona civilizada moderna, y con listas aburridísimas de antepasados y descendientes. En pocos y decisivos capítulos, condena a la mujer a ser la causa del pecado y de la separación entre el hombre y Dios, y maldice a toda la raza humana por el pecado de la pareja original; comanda el exterminio de pueblos enteros, de infieles y herejes, de adúlteras y de homosexuales.

Llega Jesús, que a base de una profecía y una palabra dudosas termina siendo hijo de Dios y de una virgen. Este Jesús tan pronto perdona a una prostituta como mata una higuera por no dar fruto; justifica departir con recaudadores de impuestos pero no muestra tolerancia por los humildes mercachifles del Templo; manda el amor a todo el mundo y después ordena a sus discípulos rechazar a sus mismas madres y hermanos... Mateo y Juan se las arreglan para justificar dos milenios de antisemitismo por el cargo de “deicidio”. Entra en escena Saulo de Tarso, y con el furor de los conversos edifica una religión que llama a sus seguidores a permanecer castos a la espera del fin del mundo, inaugurando una cultura de represión sexual que aun no se ha extinguido.

Llegamos al final, literalmente, con el Apocalipsis, que bajo algo que parece un viaje de LSD oculta una masa de simbolismos que ya no nos dicen nada, aunque eran comunes en boca de los predicadores fanáticos de la época, y que todavía inspiran a algunos peligrosos locos de hoy.

Yo creo que Saramago sí entiende la Biblia, y que no está haciendo más ni menos que otros de sus intérpretes, con la crucial diferencia de que él no la considera una guía moral, ni inspirada por una inteligencia superior, sino meramente una obra de hombres, con todo lo que eso pueda significar. Saramago es un teólogo y un exégeta sui generis. Espero poder leer y disfrutar pronto Caín, como disfruté El Evangelio según Jesucristo.

viernes, 2 de enero de 2009

Dios como problema, por José Saramago

Como éstos son slow news days, quiero dejarles algo para leer, que he estado guardando en mis enlaces por un cierto tiempo. Se trata de un texto titulado Dios como problema, del escritor portugués José Saramago. Para quienes no lo conozcan, se trata de uno de los pocos intelectuales ateos iberoamericanos que es conocido mundialmente por este hecho, además, por supuesto, de su inmenso talento literario. En 1991 publicó El Evangelio según Jesucristo y en 1998 ganó el Premio Nobel de Literatura.

El texto que sigue apareció en el diario El País el 1º de agosto de 2005, poco menos de un mes después de los atentados terroristas suicidas de Londres.
No tengo ninguna duda de que este artículo, empezando por el título, obrará el prodigio de poner de acuerdo, al menos por una vez, a los dos irreductibles hermanos enemigos que se llaman Islamismo y Cristianismo, sobre todo en la vertiente universal (es decir, católica) a la que el primero aspira y en la que el segundo, ilusoriamente, todavía sigue imaginándose. En la más benévola de las reacciones posibles, clamarán los biempensantes que se trata de una provocación inadmisible, de una indisculpable ofensa al sentimiento religioso de los creyentes de ambos partidos, y, en la reacción peor (suponiendo que no haya peor), me acusarán de impiedad, de sacrilegio, de blasfemia, de profanación, de desacato, de tantos cuantos delitos más, de calibre idéntico, sean capaces de descubrir, y, por tanto, quién sabe, merecedor de una punición que me sirviera de escarmiento para el resto de mi vida…
Seguir leyendo: Dios como problema, en El País. Comentarios, aquí mismo.