viernes, 7 de agosto de 2009

Héctor Aguer en Facebook

En Facebook hay un grupo Sobre Monseñor Héctor Rubén AGUER, Arzobispo de La Plata (el que dijo que el plan de educación sexual nacional es de inspiración neomarxista y todo eso). No es mi intención alentar a nadie a molestar a los seguidores del señor arzobispo, pero no pude menos que notar que el susodicho grupo tiene un "muro" para mensajes y un foro de debate donde cualquiera que pertenezca al grupo puede escribir. Y unirse al grupo es libre para todos los que tengan una cuenta en Facebook.

Uno de mis lectores me cuenta que, luego de ciertas palabras fuertes y provocativas hacia los agueristas del grupo, recibió una respuesta que demostraba muy poca de esa tan mentada pero poco vista caridad cristiana y dejaba al descubierto la clase de basura humana que suele frecuentar el integrismo católico. Lo copio aquí para quienes no tengan Facebook. El énfasis es mío.
Manga de payasos...hablan de bienestar de la sociedad quienes pretenden una juventud que crezca en un libertinaje sexual donde todo vale porque cada un puede vivir en la verdad que le parezca,hacerse gay,travesti,bi...es lo mismo,que linda educacion,mientras que los que defendemos el unico sosten verdadero de la sociedad que es la familia tradicional nos tildan de retrogrados y fanaticos,lo natural es malo y lo antinatural es bueno..ese es el futuro siniestro que le espera a este pais con esos llamados educadores,malditos progres inmundos,bien les vendria comparecer en los paredones de la Patria...Confunden una verdadera educacion sexual orientada al bienestar de la familia con una educacion genital basada en la perversion sexual en la que todo eso lo mismo.
Un poco antes vemos también un mensaje dedicado al lector al que aludí y a otro, que con mucha calma venía argumentando contra el totalitarismo católico:
Chicos porque no se van a vivir a cuba, asi relajan tranquilos. Argentina es una Patria de Gigantes, que no deja lugar a afeminados, blandos, progres, derrotistas, hippies, asexuados, ateos, marxistas, pro-gays, etc, etc... PAGANOS INSURRECTOS, ACEPTEN A SU REY Y LLEVEN UNA VIDA DIGNA, APARTADA DE LA OLGAZANERIA Y LA FLOJERA QUE OSTENTAN, PROGRES ENDEBLES !!!! - VIVA MONSEÑOR AGUER, VIVA CRISTO REY, VIVA LA PATRIA !!!
Su seguro servidor todavía no se ha inscripto en este grupo, pero lo está pensando, para contestar y poner en evidencia a estos desagradables elementos, como perverso progre inmundo, ateo, pro-gay, endeble, insurrecto y fruto de una educación genital (?) que es.

La encuesta de La Nación sobre las declaraciones de Aguer sigue abierta, para quienes quieran votar Inadmisible. La cosa se ha dado vuelta y ahora esta opción, que es la postura racional incluso si uno es católico (porque Aguer dijo todo tipo de brutezas), va ganando.

(Aprovecho para recordarles que Alerta Religión también está en Facebook. Si no se anotaron, piénsenlo. Y recomiéndenlo a sus amigos.)

jueves, 6 de agosto de 2009

La fe del hombre común

“No soy un hombre de plegarias... pero si estás en el cielo, ¡sálvame, por favor, Superman!
— Homero Simpson

miércoles, 5 de agosto de 2009

Michel Onfray

El filósofo francés Michel Onfray es uno de los pensadores que ha entrado últimamente en mi espacio de lectura. Onfray lo tiene todo para causar el escándalo de clérigos y laicos fanáticos, pero también de la posmodernidad conformista, de los tolerantes a prueba de todo y de la progresía tibia: es y no deja de mostrarse como ateo esencial y militante, ferozmente anticlerical, nietzscheano y post-nietzscheano, hedonista y antiacademicista.

Hace poco terminé de leer Cinismos - Retrato de los filósofos llamados perros, que trata de la escuela de los cínicos, pensadores de la antigua Grecia que se ganaron la mala fama y la connotación peyorativa de su nombre por vivir de acuerdo a reglas propias en vez de someterse a las imposiciones comunitarias, y por cuestionar con pretendida ingenuidad y molesta agudeza los tabúes sociales. Antes de eso me deleité con el Tratado de ateología, en el que Onfray comienza por desmantelar tópicos ateos sobre el ateísmo, constata que la moral cristiana es peor que inútil, concluye que el ateísmo esencial*, verdadero, todavía no ha llegado ni llegará hasta que desmontemos el andamiaje cultural del cristianismo, y propone una filosofía de la moral y la ética sin Dios. (En Scribd se pueden encontrar online y —previa registración— bajarse en PDF el Tratado de ateología y Cinismos, aunque no sé por cuánto tiempo.)

Ambos libros están plagados y preñados de ideas que florecen con intensidad en un párrafo o dos y se dispersan y se cruzan explosivamente con otras, a párrafos o capítulos de distancia. Cinismos es más descriptivo y quizá por eso más legible; el Tratado es densamente combativo. Por eso ninguno es fácil de comentar o resumir; ni siquiera es sencillo recortar prolijamente de su texto (como me gusta hacer aquí de cuando en cuando) citas memorables y autoconsistentes. Onfray se lee de corrido y se asimila como se digiere un plato complicado; no se presta al consumo discreto ni al análisis a vuelo de pájaro.

Buscando información y comentario sobre Onfray encontré que el diario Clarín le había dedicado unas cuantas notas, de calidad variable. Aquí las dejo, para referencia de los lectores:
A su tiempo intentaré obsequiar, a los que no tienen el tiempo o el impulso de leer tratados, algunas perlas de inspiración de Onfray.

*Ateísmo esencial es la postura filosófica de que la misma idea de Dios es inexistente porque es contradictoria, imposible, inconcebible. Gustavo Bueno la compara con la frase "decaedro regular", que aunque suena perfectamente clara y correcta, no designa a ningún objeto real ni posible, ya que geométricamente un poliedro de diez caras no puede ser regular. Esta idea se opone al ateísmo existencial, que asume a Dios como concepto lógicamente posible y sólo busca refutar su existencia.

martes, 4 de agosto de 2009

Acampe en San Cayetano (A127)

Tenemos aquí en Argentina un impresionante culto a San Cayetano, versión local de Gaetano di Thiene, el patrono del trabajo. En Liniers, Buenos Aires, hay un santuario donde la gente se acerca a pedir trabajo (que nunca sobra) y a agradecer cuando lo obtuvo (que no es frecuente). Su día es el 7 de agosto, y este año, como de costumbre, hay centenares de personas acampando desde hace días, como preparación para ponerse en una fila y esperar hasta 15 horas para tocar al santo (o más bien, al vidrio que protege la estatua de yeso que lo representa). Entretanto, los numerosos vendedores del merchandising del santo (estampitas, velas, espigas de trigo artificiales y otras chucherías) hacen, como quien dice, su agosto.

Hace un par de semanas que un frente de aire frío proveniente de la Antártida está pasando sobre Argentina. En la Ciudad de Buenos Aires no ha nevado, pero toda la zona central del país ha sufrido días y días con heladas matinales y temperaturas bajo cero. Pero los fieles "tienen un compromiso interno con San Cayetano así que soportan lluvias y fríos sin ningún problema", según el cura del santuario. No parece que la pesadilla epidemiológica de cientos de peregrinos, muchos de ellos gente de edad, amontonados en carpas o a la intemperie en pleno invierno mientras se teme por un segundo pico de contagios de influenza A, le provoque ningún temor. La única medida de precaución anunciada es la provisión de alcohol en gel para los fieles que entren al templo. ¿A qué santo habrá que rezarle para curarse de la gripe?

lunes, 3 de agosto de 2009

Bastardos

El Vaticano desmintió que se esté estudiando reconocer a los hijos de los sacerdotes. Los numerosos vástagos traídos al mundo gracias a las violaciones del celibato clerical seguirán siendo ilegítimos en todo sentido, y no podrán tener el apellido de su padre, ni heredar bienes, ni nada parecido como se había anunciado. El rumor, me parece, duró menos de 24 horas.

Nadie esperaba que la Iglesia reconociera un error, publicitara una de sus muchas faltas o tuviera un gesto a la vez caritativo y práctico, ¿verdad? Así no se hacen las cosas en esta santa institución. Probablemente les pidan perdón retroactivo a los pequeños bastardos dentro de cuatrocientos años o así.

domingo, 2 de agosto de 2009

Encuesta nº 1

Una encuesta para los lectores (por ser la primera, es corta). Quienes tengan interés, respondan en los comentarios. No sean tímidos.
  1. ¿Cómo llegaste a Alerta Religión?
  2. ¿Cómo leés el blog: directamente, a través de un feed, a través de su página en Facebook, a través de NetworkedBlogs?
  3. ¿Qué hacés habitualmente con los artículos de AR: los leés, dejás comentarios, los guardás en tus marcadores/favoritos de internet, los publicás en otra parte?
  4. ¿Sos ateo, agnóstico, creyente, indiferente...? ¿Por qué leés este blog?
  5. ¿Le recomendaste o le recomendarías AR a alguien? ¿Con qué fin?
En una semana veremos los resultados y quizá continúe con otra encuesta. Mi interés es conocer quién lee y cómo y dónde se lee este blog, para poder difundirlo mejor, sin más interés que ése (ya que no vendo nada aquí...). ¡Si el mensaje les parece interesante, no se lo guarden para ustedes! A menos que les dé vergüenza admitir a sus amigos y parientes que leen un blog hereje.

sábado, 1 de agosto de 2009

Caritas in veritate

Según el cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado del Vaticano, la última y muy alabada encíclica de Benedicto XVI "se dirige a creyentes y no creyentes". Así las cosas, con las lógicas dudas del caso, me dirigí al sitio web oficial de la teocracia papista para leer la Caritas in veritate. Lamentablemente, mi intento de lectura lineal y completa no pasó de los dos primeros parágrafos, cargados de esa almizclada autocomplacencia dialéctica que es la teología.

Para simplificar mi trámite, por lo tanto, puse a prueba al cardenal Bertone buscando en el extenso documento las expresiones "no creyente", "ateísmo", "ateo" y "laicismo". Hecho esto, copié los parágrafos donde aparecían, y los he reproducido (con cierta edición) aquí abajo, para luego comentarlos. Aliento a los lectores a opinar.

Primero tenemos el libelo estándar contra el laicismo, al cual se acusa de ser una ideología programada por el estado para promover el ateísmo y suprimir la libertad religiosa. No sólo eso: el laicismo ¡es enemigo del desarrollo de los pueblos!
29. Hay otro aspecto de la vida de hoy, muy estrechamente unido con el desarrollo: la negación del derecho a la libertad religiosa. […] [A]demás del fanatismo religioso que impide el ejercicio del derecho a la libertad de religión en algunos ambientes, también la promoción programada de la indiferencia religiosa o del ateísmo práctico por parte de muchos países contrasta con las necesidades del desarrollo de los pueblos, sustrayéndoles bienes espirituales y humanos. Dios es el garante del verdadero desarrollo del hombre en cuanto, habiéndolo creado a su imagen, funda también su dignidad trascendente y alimenta su anhelo constitutivo de «ser más». […] Si el hombre fuera fruto sólo del azar o la necesidad, o si tuviera que reducir sus aspiraciones al horizonte angosto de las situaciones en que vive, si todo fuera únicamente historia y cultura, y el hombre no tuviera una naturaleza destinada a transcenderse en una vida sobrenatural, podría hablarse de incremento o de evolución, pero no de desarrollo. Cuando el Estado promueve, enseña, o incluso impone formas de ateísmo práctico, priva a sus ciudadanos de la fuerza moral y espiritual indispensable para comprometerse en el desarrollo humano integral y les impide avanzar con renovado dinamismo en su compromiso en favor de una respuesta humana más generosa al amor divino. […]
Aclaremos un punto antes que nada: el ateísmo práctico, en su sentido más común, no puede ser enseñado o impuesto. El ateísmo práctico, que significa vivir "como si Dios no existiera" (etsi Deus non daretur, según la expresión latina), es una forma de indiferentismo religioso, y si alguien lo ha alentado es la propia religión católica, con su hipocresía, su desconexión con los asuntos modernos y su ritualismo sin sustancia. Ningún estado en el planeta (salvo un par de dictaduras comunistas) alienta a sus ciudadanos a actuar asumiendo explícitamente la inexistencia de Dios; los estados laicos formalmente obligan a sus funcionarios a evitar la presunción de Dios en cuestiones públicas, siendo como es la religión un tema divisivo. Benedicto XVI sabe perfectamente que laicidad estatal no significa imposición del ateísmo, pero confunde los términos con intención.

Los países más desarrollados del planeta tienen estados estrictamente laicos (Estados Unidos), o bien un nivel de religiosidad pública de tal carácter e intensidad que la cuestión no se plantea (Europa del norte, especialmente los países escandinavos). Si buscamos países donde la población es sumamente religiosa y/o el estado está íntimamente mezclado con la religión, encontraremos sólo teocracias y países pobres.

La última frase es lisa y llanamente un insulto a todos los no creyentes y a los creyentes que han elegido luchar por la laicidad: es una reafirmación de la idea de los fanáticos religiosos de toda clase que proclaman que debemos creer en Dios para ser seres humanos integrales.
56. La religión cristiana y las otras religiones pueden contribuir al desarrollo solamente si Dios tiene un lugar en la esfera pública, con específica referencia a la dimensión cultural, social, económica y, en particular, política. […] La negación del derecho a profesar públicamente la propia religión y a trabajar para que las verdades de la fe inspiren también la vida pública, tiene consecuencias negativas sobre el verdadero desarrollo. La exclusión de la religión del ámbito público, así como, el fundamentalismo religioso por otro lado, impiden el encuentro entre las personas y su colaboración para el progreso de la humanidad. La vida pública se empobrece de motivaciones y la política adquiere un aspecto opresor y agresivo. Se corre el riesgo de que no se respeten los derechos humanos, bien porque se les priva de su fundamento trascendente, bien porque no se reconoce la libertad personal. En el laicismo y en el fundamentalismo se pierde la posibilidad de un diálogo fecundo y de una provechosa colaboración entre la razón y la fe religiosa. […]
Este Benedicto tiene una pluma muy afilada. ¿Vieron cómo asoció retóricamente laicismo y fundamentalismo?

Sobre el asunto de los derechos humanos hay una discusión subyacente, que tiene que ver con la visión de Paolo Flores d’Arcais que comenté en otro post: el ateo puede considerar a los derechos humanos como meros derechos cívicos, pero puede defenderlos como cuestiones irrenunciables aun si no hay una razón objetiva para ello, por un acto de "decisión pura"; de la misma manera, quien tiene fe puede encontrar en ella un fundamento inamovible para lo mismo. Pero hoy vemos que las sociedades laicas modernas son mucho más respetuosas de los derechos humanos que los estados confesionales de ayer y de hoy. Como en el caso del desarrollo económico, observamos que las teocracias y los estados donde una religión particular tiene lugar privilegiado en las leyes son sociedades divididas, con ciudadanos de primera y de segunda, y con grandes restricciones (formales e informales) a la libertad de expresión. O sea que, aun admitiendo que una fe religiosa puede ser necesaria para que algunos mantengan su compromiso con los derechos humanos, está claro que no es suficiente para eso, ni de cerca.

La postura oficial de la Iglesia es que el hombre necesita a Dios, que no es nada sin Dios, y que una sociedad sin Dios es una sociedad fallida. No parece gran cosa (desde el punto de vista del creyente, es obvio), pero entre sus corolarios indirectos está que las leyes que no se conforman con la doctrina de la "ley natural" católica son inválidas. Esta idea autoriza explícitamente la desobediencia civil (que, donde es posible, se disfraza de objeción de conciencia).
57. El diálogo fecundo entre fe y razón hace más eficaz el ejercicio de la caridad en el ámbito social y es el marco más apropiado para promover la colaboración fraterna entre creyentes y no creyentes, en la perspectiva compartida de trabajar por la justicia y la paz de la humanidad. Los Padres conciliares afirmaban en la Constitución pastoral Gaudium et spes: «Según la opinión casi unánime de creyentes y no creyentes, todo lo que existe en la tierra debe ordenarse al hombre como su centro y su culminación». Para los creyentes, el mundo no es fruto de la casualidad ni de la necesidad, sino de un proyecto de Dios. De ahí nace el deber de los creyentes de aunar sus esfuerzos con todos los hombres y mujeres de buena voluntad de otras religiones, o no creyentes, para que nuestro mundo responda efectivamente al proyecto divino: vivir como una familia, bajo la mirada del Creador. […]
O sea, que los no creyentes y los no católicos debemos aceptar como verdad la fe católica (y la doctrina emitida por el Papa, no importa lo repugnante que nos parezca) para ponernos de acuerdo en lo que el Papa predica y en que lo mejor para el mundo es vivir como Dios (es decir, como el Papa dice que Dios) desea que vivamos. Fabuloso. ¡Cuánta apertura!

La conclusión es:
78. Sin Dios el hombre no sabe adonde ir ni tampoco logra entender quién es. Ante los grandes problemas del desarrollo de los pueblos, que nos impulsan casi al desasosiego y al abatimiento, viene en nuestro auxilio la palabra de Jesucristo, que nos hace saber: «Sin mí no podéis hacer nada» (Jn 15,5). […] Pablo VI nos ha recordado en la Populorum progressio que el hombre no es capaz de gobernar por sí mismo su propio progreso, porque él solo no puede fundar un verdadero humanismo. […] La disponibilidad para con Dios provoca la disponibilidad para con los hermanos y una vida entendida como una tarea solidaria y gozosa. Al contrario, la cerrazón ideológica a Dios y el indiferentismo ateo, que olvida al Creador y corre el peligro de olvidar también los valores humanos, se presentan hoy como uno de los mayores obstáculos para el desarrollo. El humanismo que excluye a Dios es un humanismo inhumano. Solamente un humanismo abierto al Absoluto nos puede guiar en la promoción y realización de formas de vida social y civil —en el ámbito de las estructuras, las instituciones, la cultura y el ethos—, protegiéndonos del riesgo de quedar apresados por las modas del momento.

Y eso es todo. Algo podemos apreciar de Benedicto XVI: más allá de algunos artificios retóricos que sólo pueden funcionar si el lector es acrítico, crédulo y muy ignorante, el hombre tiene claro lo que quiere, y lo dice sin ambages. Si toda la Iglesia Católica fuera así, sería un digno enemigo para las fuerzas de la modernidad y el secularismo. Por supuesto, si tal nivel de coherencia en la pretensión de verdad fuera exigible e irrenunciable para ser miembro, la Iglesia quedaría reducida a un 5% de su tamaño actual, como mucho. En otras ocasiones Benedicto ha dado a entender que no le molestaría tanto un panorama así. La política, ay, impone otras obligaciones.