lunes, 5 de marzo de 2012

No a la indoctrinación católica en Salta (parte 1)


Hace unos años se denunciaba que en la provincia de Salta, Argentina, se dictaban cursos de religión en las escuelas públicas. O más bien catecismo católico. El gobierno provincial conservador había puesto a cargo a un Ministro de Educación que reportaba al Opus Dei. El ministro renunció, finalmente, pero la indoctrinación oficial continuó, amparada por la Constitución y la Ley de Educación salteñas, que determinan que los padres tienen derecho a que sus hijos reciban “educación” según sus convicciones religiosas. (Curioso este derecho, que en realidad es una obligación del estado de imponer a los menores las creencias de los padres de la mayoría.)

Un grupo de madres de alumnos primarios, junto con la ONG Asociación por los Derechos Civiles (ADC), se presentó a la justicia a pedir que se declare inconstitucional la norma que obliga a dictar clases de religión. El juez dijo que no era inconstitucional, pero que no puede transformarse en catequesis: el contenido de la asignatura debe ser “imparcial, objetivo y respetuoso de la libertad de conciencia y de expresión”, de forma “que no obligue a revelar las creencias religiosas de los alumnos y sus familias”, y la religión debe enseñarse “como un hecho cultural, como ética y no como una religión particular”.

En la práctica esto puede significar algo, muy poco o nada, ya que el objetivo de quienes impulsaron la ley, con toda probabilidad, nunca fue la ilustración de los niños sobre el hecho religioso y su variedad, sino la indoctrinación en la religión católica, que la que profesa (nominalmente) la mayoría abrumadora de la población de Salta. Con seguridad, no hay maestros capacitados para enseñar imparcial y objetivamente sobre religión, sino sólo catequistas, por lo cual el dictamen del juez, que es bastante razonable aunque no nos conforme a los laicistas, tiene muchas posibilidades de quedarse en el papel.

Con todo esto quiero dar un contexto para hablarles sobre una justificación de la asignatura de religión en Salta, que aparece en el español Diario de la Sierra, donde escribe un colaborador desde Argentina. Pero eso quedará para una segunda parte.

jueves, 1 de marzo de 2012

Christopher Hitchens sobre el fascismo, Hitler y la Iglesia Católica

Christopher Hitchens habla sobre el fascismo como doctrina de la derecha católica y su relación con Hitler y el nazismo. (Sigue asombrándome cuánta información y cuántos indicios para el que quiera buscar información lograba comprimir Hitchens en escasos minutos.)

lunes, 27 de febrero de 2012

Mi novia es atea, ¿qué puedo hacer?

En el sitio web de las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María (sí, existen, no son una broma; y sí, el diseño de su web es lógicamente tirando a retro) me encontré hace un tiempo, o me señalaron, y yo me marqué para hablar de ello alguna vez, una sección de preguntas y respuestas dirigidas a un sacerdote, el Padre Jordi Rivero, sobre los sacramentos. La que me guardé especialmente fue la que dice así:
Padre Rivero:
Tengo mas de 3 años saliendo con mi novia, la amo muchísimo y se que ella es la persona con la cual deseo compartir mi vida. Siempre ha existido respeto y mucha comunicación entre nosotros, mas solo le veo un pequeño problemita, ella es atea, y aunque siempre le he dicho que no me molesta (la verdad es que no me molesta), yo desearía que ella pudiese encontrar el amor de Dios y pudiese creer en El, mas no se como convencerla. La verdad no siento hacer nada malo. ¿Es malo que yo salga con ella?, ¿Que puedo hacer?.
El pobre chico (digo que es un chico, un jovencito, porque espero que lo sea; si es mayor de cierta edad y le pregunta todavía al cura qué hacer, su actitud pasa de patética a desagradablemente inmadura), el chico, digo, quiere que el cura le diga que no hay problema, que lo que importa es el amor, que si van a tener hijos lo piensen bien antes para que no haya conflictos por su educación en la fe: lo habitual. Nadie espera tres años para hacer esta pregunta si no espera que le contesten algo tranquilizador que le permita seguir adelante. Pero el padrecito no colabora.
Antes de contraer un matrimonio cristiano se debe comprender lo que es y distinguirlo del amor al prójimo en general y del matrimonio a nivel natural (sin fe cristiana).

El matrimonio a nivel natural es interpretado de diferentes maneras. Por la ley natural se puede entender que el matrimonio requiere ciertos compromisos que hacen posible la vida común y cada uno los implementa según sus valores y su formación de conciencia. Juan Pablo II: "Desgraciadamente, a consecuencia del pecado original, lo que es natural en la relación entre el hombre y la mujer corre el peligro de vivirse en una forma que no está de acuerdo con el plan y con la voluntad de Dios y, el distanciamiento de Dios implica de por sí, una deshumanización proporcional de todas las relaciones familiares." 30-I-2003
Traduciendo: el matrimonio natural es juntarse con cierto compromiso, como los animales. (Lo toleramos porque ya no podemos forzar a todos a casarse por iglesia.) No está mal, pero los matrimonios donde no está Dios son menos humanos que el resto.
El matrimonio cristiano se fundamenta en Cristo. Es por lo tanto mucho mas que una convivencia entre dos que se aman según las posibilidades del amor humano. Los esposos entregan sus vidas primero a Cristo. En El se unen entre si para vivir un amor sobrenatural. Este amor se fundamenta en los compromisos específicos de la alianza matrimonial cristiana y se vive en el poder del Espíritu Santo. Cristo elevó el matrimonio a la dignidad sacramental. El matrimonio cristiano, nos enseña San Pablo en la carta a los Efesios, es un signo vivo del amor de Cristo y su Iglesia.
Amar a una mujer y casarte con ella no basta. Hay que amar a Dios/Cristo y a través de Él a las otras personas. Tu amor debe ser transitivo. Cristo debe estar en tu cama junto con tu esposa, o más bien, dado que Él no puede estar ahí, tu sacerdote. La Iglesia debe tener la puerta abierta para meterse y opinar sobre tus relaciones maritales.
Me preguntas si es malo que tengas una novia atea ya que su falta de fe no te molesta. Me atrevo a decirte que no te molesta porque no has llegado a comprender lo que es un matrimonio cristiano. A la medida que tengas fe te será importante que ella también la tenga. Los que se aman desean compartir sobre todo su corazón. El corazón del cristiano pertenece a Cristo.
Los ateos son seres defectuosos. Casarte con una novia que no tiene fe es aceptar un desaire. Ella no quiere a tu verdadero amor, Cristo. Si ella no quiere compartir tu fe y eso no te importa, quizás no seas muy buen cristiano. Quizás te estés convirtiendo en un ateo defectuoso como ella.
¿Que puedes hacer? La respuesta depende en la prioridad de tu corazón. Si quieres ser de Cristo debes recordar la Palabra de Dios:

¡No unciros en yugo desigual con los infieles! Pues ¿qué relación hay entre la justicia y la iniquidad? ¿Qué unión entre la luz y las tinieblas? -II Corintios 6,14

Decídete a vivir tu fe dispuesto a todo por el amor de Cristo. Así le permitirás a Dios que te de el discernimiento y el valor para hacer una buena decisión. Piensa que el matrimonio es para siempre.
Ella es una infiel, una inicua hija de las tinieblas, a las cuales te arrastrará. Por amor a Cristo, si no la puedes convertir, abandónala. Que después, si te das cuenta de que fue un error, tampoco te daremos permiso para divorciarte y tendrás que ser un infeliz casado con una atea hasta la muerte.

Qué bellas palabras.

domingo, 26 de febrero de 2012

Tu religión es toda tuya

Christopher Hitchens responde a una pregunta típica de ciertos “ateos pero”. Véanlo antes de pensar en las preguntas de abajo.


¿Será posible que alguien sea tan obtuso para creer que un creyente sólo va a transformarse en ateo si le “quitamos” su religión? ¿Puede ser ese alguien además tan condescendiente como para creer que un creyente necesita religión y que intentar que la pierda es malo? Finalmente, ¿cuánta mala leche hace falta para asumir que el objetivo de los ateos es robarles a los creyentes lo que les da significado a sus vidas?

jueves, 23 de febrero de 2012

lunes, 20 de febrero de 2012

“¡Censura!”, gritan los censores

Como la hipocresía y los dobles estándares son característicos de los líderes religiosos y sus seguidores más devotos, no debe sorprendernos la denuncia, que aparece publicada en el Vatican Insider, de que el ejército de Estados Unidos, “violando el derecho de la libertad de palabra y de la libertad religiosa que garantizan la Constitución”, ha censurado la lectura en misa, por parte de los capellanes militares, de una carta enviada por Timothy Broglio, arzobispo Ordinario Militar católico.

La libertad religiosa y la libre expresión son derechos humanos, pero como todos los derechos, no son aplicables de manera irrestricta. El ejército es una de esas instituciones donde está prohibido expresar determinadas opiniones. A uno puede gustarle eso, o no, y en casi cualquier caso yo estaría de acuerdo con el arzobispo en que no permitir la lectura de una carta pastoral en misa es un acto de censura inadmisible. Pero cuando la carta es un llamado a la desobediencia civil, ¿qué espera? ¿No es jefe de los capellanes militares, conociendo por lo tanto las limitaciones a la libertad de expresión que surgen de la estructura jerárquica de las Fuerzas Armadas? ¿A alguien se le ocurre que un ejército puede permitir que un tipo se suba a un púlpito (literal o figurativamente hablando) y arengue a los soldados: “No cumplan con las leyes de su país”?

El Vaticano tiene, como siempre ha tenido la Iglesia desde que se organizó, una gran oficina o departamento de gobierno dedicado exclusivamente al escrutinio y persecución de expresiones que no concuerden con la doctrina oficial. La Iglesia no ha firmado la Declaración Universal de los Derechos Humanos y hasta hace un siglo (y más cerca todavía) consideraba esos derechos como impías creaciones de la modernidad, que no deben tener lugar en las leyes de un estado. De hecho la Iglesia siempre ha luchado para influenciar las leyes hacia una mayor restricción de la libertad de expresión y de la libertad religiosa, con la única, notoria, y bastante reciente excepción de los países musulmanes. (Sin más, hace muy poco asistimos al espectáculo de una Iglesia que al mismo tiempo hacía lobby a favor de una ley que castiga la blasfemia en Irlanda, y en contra de las leyes anti-blasfemia que se empezaron a aplicar con creciente dureza contra los cristianos en Nigeria y Pakistán; esto mientras el Vaticano hacía tratos con la Organización de la Conferencia Islámica para apoyar una resolución de la ONU que instaba a los países a perseguir legalmente las blasfemias, críticas o burlas a la religión.)

La dichosa carta pedía a los fieles que resistieran el cumplimiento de la orden del gobierno de Obama sobre la provisión obligatoria de anticonceptivos, esterilización y aborto. Para ser más claro, pedía a los soldados que obstaculizaran, desde su lugar, el acceso a los servicios de salud reproductiva de otros ciudadanos. La carta finalmente no fue leída; los altos mandos (del Ejército y del Vaticano) lo conversaron, borraron la frase clave que incitaba a la desobediencia, y se acordó que se permitiría mencionar la carta en misa y difundirla por escrito.

sábado, 18 de febrero de 2012

La fe que no se calla

La Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) prohibió que se realicen oraciones o actos de culto religioso antes o después de los partidos. Como yo no miro realmente fútbol, ni brasileño ni de otros países, no tenía mucha idea de que esto pudiera ser significativo, pero evidentemente, si hubo necesidad de prohibirlo tan tajantemente, debe ser porque se trataba de algo flagrante y molesto.


Esto decía Andrés Sánchez, presidente de la CBF:
“Antiguamente, eran las mujeres. Después, vinieron las cartas y luego la religión. Hoy está internet. Los jugadores se encierran con el iPad. ¡Por el amor de Dios, las cosas que hacen! Pero pueden hacer lo que quieran en la concentración mientras no molesten al prójimo.”
En el sitio web evangélico Protestante Digital se indignan visiblemente de que Sánchez compare jugar a las cartas o la adicción a internet con la fe, como distracciones. En las concentraciones de los equipos brasileños, según parece, no es raro ver pastores evangélicos merodeando. Probablemente esto no afecte verdaderamente al desempeño deportivo. A Sánchez no le molesta este fervor salvo cuando se traslada al campo de juego:
“Conmigo no va a haber cultos. Quien quiera, que vaya a rezar a su habitación.”
Irónicamente (o no, considerando lo ignorantes y selectivos que son los cristianos con sus propias Escrituras, cuando conviene) la orden de Sánchez es bíblicamente aceptable. Más que aceptable.
«Cuando oren, no sean como los hipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Les aseguro que ya han obtenido toda su recompensa. Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.»
No lo dice algún impío dirigente futbolístico sino el mismísimo hijo de Dios, al menos según el evangelio de San Mateo (capítulo 6). Quien haya visto las exhibiciones públicas y notorias de fe de los jugadores brasileños, o cualquier otra manifestación típica de los cristianos evangélicos cuando están enfervorizados, sabe bien que este consejo divino es uno de los más olvidados (igual que la orden de Jesús de no llamar “padre” a nadie salvo a Dios Padre).