viernes, 12 de agosto de 2011

Efemérides del 12 de agosto

En un día como hoy, 12 de agosto, en el año 1484, murió Francesco della Rovere, más conocido como el Papa Sixto IV. En su honor es que la Capilla Sixtina lleva su nombre, por ser él quien la inauguró como tal. Sixto IV es famoso por su apoyo a la Inquisición, por su consecuente nepotismo, por su participación en la conspiración Pazzi para asesinar a los hermanos Giuliano y Lorenzo de’ Medici, por su llamado a una cruzada contra los otomanos (uno de sus primeros actos de gobierno), por anular los decretos reformistas del Concilio de Constanza y por confirmar y explicitar el derecho de los reinos cristianos a comprar o adquirir por la fuerza esclavos africanos (que no fueran a su vez cristianos, aunque el objetivo final era convertirlos). Casi un santo, vamos.

(No sé todavía si inaugurar una sección de efemérides, pero para aquellos a quienes interesen estas cosas, ahí fue una. Quizá vengan otras, quizá no.)

miércoles, 10 de agosto de 2011

Que te calles, Benedicto

Como saben, este mes de agosto el monarca teocrático de la modestamente llamada “Santa Sede”, el teólogo anteriormente conocido como Joseph Ratzinger, va a estar unos días en Madrid, España, en medio de la organización de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), una especie de revival católico. El gobierno español, al que los obispos consideran apenas un poco menos que un instrumento de Satanás, generosamente ha concedido todos los favores que la ley permite, y algunos más, a la Iglesia Católica, de manera que Benedicto XVI pueda ir por donde desee con toda la pompa de un rey medieval, sin pagar un céntimo de euro.

Ahora bien, como en la católica España en realidad es una minoría decreciente la que asiste a misa, cree en los dogmas y cumple con las represiones afectivo-sexuales exigidas para ser católico de pro, no es de extrañar que muchos españoles sean indiferentes a la venida del vicario de Cristo, y unos cuantos estén de hecho molestos. Para empezar está la crisis económica: en un tiempo de abundancia el principio sería válido igualmente, pero en un momento de estrecheces no parece correcto que el estado financie los gastos de una gira de Benedicto XVI. La visita costará bastante dinero y nadie sabe cuánto exactamente, o si el turismo compensará el gasto; lo único seguro es que la Iglesia no la pagará.

Entre los defensores de la religión siempre algunas figuras no creyentes que, a fuerza de ser moderadas, terminan justificando lo injustificable. Como Felipe Muñoz, que escribe en Diario Siglo XXI un artículo titulado “La visita del Papa y el espantoso silencio”, en el que se despacha con tantas tangentes irrelevantes al tema que me he visto obligado a desmenuzarlo párrafo por párrafo. Muñoz es un ateo de los que le gustan al Papa: reflexivo, moderado, balanceado, a todas luces un candidato al ridículo Patio de los Gentiles.

Parafraseo levemente en lo que sigue. Comenzamos, como quien dice, con el pie izquierdo.
La mayor parte de los españoles aún cree a pies juntillas en la leyenda negra sobre la Iglesia Medieval… En España existe cierta tradición política anticlerical, de la que los sectores de la Memoria Histórica se sienten todavía orgullosos (ignorando que, en su tiempo, la tradición se convirtió en matanza).
La “leyenda negra” es por definición un invento, pero los hechos no legendarios siguen ahí. Que los protestantes hayan inventado crímenes de los católicos, y que los hayan cometido ellos también, no quita que la Iglesia Católica medieval haya sido una institución que empleaba torturadores profesionales y que cada tanto hacía quemar viva a una persona. En cuanto a la tradición anticlerical, ¿tendremos que creer que surgió de la nada, así porque sí, porque a los españoles de un día para el otro les empezaron a caer mal los curas? ¿No habrá tenido nada que ver con siglos de oscurantismo coronados por cuarenta años de dictadura fascista bajo palio? Pero incluso borrando la Inquisición y el franquismo, hay muchas otras razones para oponerse al papado.
Pasemos, también, de la constatación de que muchos medios de comunicación […] manipulan por sistema todos los escritos y todas las tomas públicas de posición eclesiásticas […] hasta el punto de que, por ejemplo, la moral sexual católica es reducida a la prohibición del preservativo.
Muy mal, porque la moral sexual católica es mucho más: es el rechazo a toda forma de sensualidad que no tenga como objetivo explícito la producción de futuros católicos dentro de una unión matrimonial sacramental. Y esta moral íntegramente antisensual y antisexual debería ser más estudiada por los medios. La Iglesia no sólo condena el preservativo: en tanto es imposible (salvo patológicamente) no sentir deseo y no desear placer, nos condena a todos.
España, como país, debe hospitalidad a Benedicto XVI, como la debe a cualquier mandatario, y a cualquier persona en general, que visite nuestro país.
Quisiera obviar el tema de los inmigrantes ilegales, pero no puedo. Darle “hospitalidad” a Benedicto XVI durante unos días cuesta tanto como lo que consume un inmigrante ilegal en varios años (si es que no trabaja y se dedica a vivir del estado). Y un inmigrante ilegal somalí que huye del hambre necesita mucho más esa hospitalidad que Benedicto XVI.
El Papa es gobernante de un país con el que España mantiene relaciones diplomáticas amistosas. Y, a su vez, además de ser uno de los filósofos más importantes de la actualidad…
El Vaticano es un país porque hace siglos un emperador romano decretó que el catolicismo (fundado por uno que dijo “mi reino no es de este mundo”, si mal no recuerdo) sería la única religión permitida, y los líderes de esa religión, con prerrogativas de príncipes, se asignaron un territorio en la Península Itálica, que luego se vio reducido hasta menos de la mitad de un kilómetro cuadrado, acordados con un dictador fascista con el cual no tuvieron empacho en acordar para preservar sus tesoros y una sede para su poder terrenal. Todos los países son accidentes históricos, pero el Vaticano es casi una broma histórica.

El Papa es un hábil teólogo, es decir, un retórico. Dudo que muchos filósofos actuales lo consideren un referente importante. La filosofía busca la verdad; la teología prescinde de la verdad al asumir a priori una entidad incomprobable como base de toda la existencia. De más está decir que aunque fuera el filósofo más importante del planeta, eso no justificaría paralizar una ciudad y gastar millonadas en un evento de fans para homenajearlo.
Si hubiéramos de tener en cuenta la historia de cada país o de cada institución a la hora de recibir a sus mandatarios, no existirían las relaciones diplomáticas en absoluto.
Quizá no. Pero un objetivo de mínima deseable sería no recibir a líderes de instituciones que obstruyan sistemáticamente iniciativas globales y locales de salud o de lucha contra la discriminación, por ejemplo. El Vaticano hace lobby contra la anticoncepción, desinforma sobre los medios de prevención de enfermedades de transmisión sexual, sobre el aborto y sobre la abstinencia, y promueve la discriminación hacia los homosexuales.

Hay un par de párrafos sobre el relativismo, con los que estoy completamente de acuerdo. La verdad no se vota. Es una tontería pedir que la Iglesia se democratice. La Iglesia es una asamblea (eso significa la palabra) pero sus miembros no se reúnen para decidir, sino para someterse en conjunto. Por eso me causan un poco de lástima los progresistas de la Iglesia, que dicen querer cambiarla desde adentro.

El breve interludio de sensatez se interrumpe con esta patética justificación de la imposición religiosa:
Imagínense, por un momento, que ustedes están convencidos, fuera de toda duda, de que el mundo (todas las personas que lo componen), está en peligro. E imagínense que ustedes, a su vez, conocen, fuera de toda duda, la manera de salvar la vida a todos. Y, por último, imagínense que se encuentran con otras personas que creen lo mismo que ustedes y organizan una institución para comunicar más eficazmente, a todo el mundo, la forma de salvarse.
En ese caso, ¿aceptarían tranquilamente que se les pidiera que mantuvieran sus creencias en privado, por “respeto” a los demás? ¿Qué clase de respeto es ésa? ¿No es más respetuoso, a la par que más noble, comunicar a todo el mundo que está en peligro y lo que tiene que hacer para salvarse? Aunque uno contemplase la posibilidad de estar equivocado, ¿no seguiría adelante, de todos modos? ¿No contaría lo que sabe a todo el que quisiera escucharle y aún al que no quisiera?
Con este argumento es posible justificar cualquier cosa, incluyendo la tortura hasta lograr que el no creyente se convierta. Al fin y al cabo, el cuerpo es sólo una envoltura temporal para nuestra alma: que el cuerpo sufra para que el alma se salve es racional, ¿no? Pero aquí ya nos desviamos del tema. Porque claramente esto no es un asunto de libertad religiosa. Tiene que ver con los lugares que uno toma y hasta dónde la sociedad se lo permite. La Iglesia ocupa muchos lugares de privilegio en España (como en la mayor parte de los países de Occidente) y resiste fieramente, no digamos el sometimiento a las mismas leyes que cualquier ONG, sino la mera equiparación con el resto de las religiones e ideologías —privilegiadas pero no tanto— que también creen, cómo no, que tienen la verdad que salva al mundo y la obligación de proclamarla. Esa discusión es otra. Aquí se plantea si está bien que un estado laico le ceda el control de una ciudad capital a una organización religiosa y le pague los gastos a su líder, que viene a proclamar sus verdades, con dinero de los impuestos de ciudadanos que en su mayoría no concuerdan con esas verdades. (Y si concordaran, podrían pagar ellos los gastos.)

La cita final da nombre al artículo:
“La voz del Papa ha dado ánimo a muchos hombres y a pueblos enteros; en los oídos de muchos ha sonado también dura y cortante, e incluso ha suscitado odio; pero, si enmudece, será un momento de silencio espantoso”.
Nuevamente recurriendo al patetismo. El Papa cuenta —por alguna razón que no comprendo— con la voz de sus representantes en las Naciones Unidas. Tiene cientos de miles de representantes que trabajan para transmitir su mensaje, gratuitamente, en todo el planeta. El Vaticano es propietario de escuelas y medios de difusión, y sus fieles más ricos aportan a la Iglesia cantidades ingentes de dinero. La voz del Papa no corre peligro.

No sé a quiénes puede dar ánimo un mensaje de sumisión, antiintelectual, de supresión de los placeres y de las libertades, como el de Benedicto XVI. Pero no hace falta que ningún ateo de principios se preocupe por el acallamiento de esas voces odiosas. Las ideas reaccionarias y antihumanistas no son patrimonio exclusivo del Papa, y aunque les ayuda a propagarse, no necesitan (lamentablemente) que estados soberanos supuestamente aconfesionales les den más lugar del que ya tienen. Que esas ideas, las ideas de Benedicto XVI y de sus acólitos, se defiendan solas, por sus propios méritos.

martes, 9 de agosto de 2011

Apunten al pastor

La noticia en sí no es gran cosa: un pastor protestante holandés, el reverendo Klaas Hendrikse, afirma que no cree que Dios exista como persona sobrenatural, ni que Jesús haya sido el Hijo de Dios, ni que haya vida después de la muerte. Esta clase de religión abstracta en la cual todo es metáfora o símbolo está de moda tanto entre ateos que no se animan a ser ateos como entre creyentes que creen que así pueden zafar de las críticas racionales dirigidas a las creencias tradicionales.

Lo que llama la atención (aunque tampoco es para sorprenderse, la verdad, vista la cantidad de fanáticos que pululan) son las reacciones de los creyentes. Algunos comentarios selectos en la nota que cito arriba, a continuación.

Éste es toda una ternura con su banda rosa y su tiara:



A éste le causa gracia la “enfermedad” de pensar de manera distinta a su indoctrinamiento:



Éste es un bot:

Y éste, que tiene cara de tipo con el que te podrías encontrar de mochilero en cualquier parte y charlar de la vida, está sediento de sangre:

La incompetencia ortográfica y gramatical dan un poco de risa, pero yo creo que deberían causar más miedo que risa. Dejando aparte lo fácil que es para mí encontrar ejemplos risibles/temibles de intolerancia cristiana, cada uno de estos comentarios debería ser una razón más para luchar contra la propagación de esta religión funesta.

sábado, 6 de agosto de 2011

Podcast, episodio 8

En esta edición del podcast de Alerta Religión: un poco más sobre la Marcha por la Familia Heterosexual Cristiana. El “Día del Orgullo Heterosexual” que declararon los diputados de la derecha evangélica de la Cámara Municipal de São Paulo (Brasil), porque los homosexuales son una minoría privilegiada. La locura galopante del supuesto teólogo Paul Begley anunciando que las aguas de un lago en el estado de Texas se han convertido en sangre y es una señal del Apocalipsis, a pesar de que los expertos creen que se trata simplemente de una bacteria que colorea el agua de rojo y que prospera en aguas con escaso contenido de oxígeno. Y el repudio de la comunidad cristiana (o sea, de un puñado de pastores evangélicos con llegada a los medios) por las injustificables pintadas con que se atacó el Monumento a la Biblia que se erigió (pagado por el erario público) en la Plaza Sáenz Peña de Paraná, Entre Ríos.

jueves, 4 de agosto de 2011

Marcha “por la familia”

El domingo por la tarde empecé a ver en mi timeline de Twitter algunos tuits provenientes de Chile y referentes a una “Marcha por la Familia”. Supuse enseguida (y correctamente) que se trataban de una marcha anti-homosexual (porque, como todos sabemos, los homosexuales convierten a aquellas personas normales que tocan y las hacen abandonar a sus familias) y que era un evento organizado por cristianos (porque, como todos sabemos, el dios cristiano odia a los homosexuales y desea que sus fieles los odien también).


La semana anterior, las iglesias evangélicas habían convocado a una “oración masiva” contra los derechos de los homosexuales, con gran despliegue. La marcha “por la familia” fue convocada conjuntamente por evangélicos y católicos, unidos en una plataforma llamada Transforma Chile.

Tal como ocurrió en Argentina y como está ocurriendo en otros países de Latinoamérica (Colombia y Brasil me vienen a la memoria), las organizaciones que representan a las minorías sexuales, los cuerpos legislativos y la sociedad en general han observado que hay un apoyo importante, a veces mayoritario, antes no expresado o reprimido, a la idea de que los derechos civiles no pueden ser restringidos por barreras dogmáticas. Y la reacción a este despertar también es común a los distintos países: una alianza entre una minoría conservadora pequeña pero radical, generalmente cristiana (evangélica o católica), y una minoría considerable de ciudadanos con vagos y fluctuantes valores tradicionales, orgullosamente ignorantes, que juntos tratan de impedir que las personas que no son como ellos obtengan sus mismos derechos. Provienen de una misma matriz de intolerancia y sus argumentos parecen sacados todos de un mismo molde, con escasas variaciones. Ni los voy a repetir aquí, porque ya lo hice (y los refuté) cuando se debatió el matrimonio igualitario aquí en Argentina.

En Chile la batalla parece más complicada de ganar, y los cristianos antiderechos han logrado y exhibido adhesiones francamente preocupantes, como denuncia MOVILH (el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual): en la “Marcha por la Familia”, junto a los niños y a las parejas felices de discriminar al prójimo, iban integrantes del movimiento neonazi (y pro-familia) Frente de Orden Nacional, al grito de “Chilenos unidos contra el pervertido”.

Foto: Difamadores
Por otro lado, algo auspicioso es que las afiliaciones religiosas están claras desde el principio. En Argentina las iglesias se movilizaron sólo cuando se vieron cerca de la decisión final del Congreso; en la superficie del debate todos los activistas homofóbicos pretendían presentar argumentos legales o científicos, y en el prolongado debate parlamentario final la ponencia del único legislador que hizo su alegato basándose explícitamente en la mitología cristiana fue considerada ampliamente como la peor de una noche rica en estupideces.

Desde el punto de vista racional, la causa antiderechos está condenada a perder. Pero no se puede soslayar la presión de los credos intolerantes sobre los políticos, incluso si éstos son gente razonable y abierta. Ojalá que Chile logre dar el paso al frente pronto, dejando atrás y protestando a los patéticos y egoístas manifestantes que vimos desfilar por las calles de Santiago.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Podcast, episodio 7

En esta edición del podcast de Alerta Religión: tres noticias, de mayor a menor, con puntos de contacto con las tres religiones abrahámicas. En Arabia Saudita, un respetado académico musulmán dice que es antiislámico legislar sobre la edad mínima para casar a una mujer (si el Profeta era pedófilo, ¿cómo no van a serlo los fieles?). En Israel, el parlamento se niega a convertir en derecho el matrimonio civil. En España, católicos preocupados por la creciente marea de bastardos (uno de cada tres niños nace fuera del matrimonio) especialmente desde que la ley ya no los discrimina por ser bastardos, qué desgracia.

martes, 2 de agosto de 2011

Posters ateos brasileños

Me avergüenza decir que me llega una noticia de Brasil vía un blog estadounidense, pero así es. Se trata de los posters contra el prejuicio hacia el ateísmo que ha hecho públicos ATEA (Associação Brasileira de Ateus e Agnósticos) y que Hemant Mehta de Friendly Atheist reproduce con sana envidia, preguntándose cuál sería la reacción si aparecieran en Estados Unidos. Allí, pequeños avisos en buses urbanos que decían “Puedes ser bueno sin [creer en] Dios” fueron objeto de furibundos ataques verbales y recursos legales por parte de cristianos intolerantes. Qué pensarían de lo que sigue…

Charles Chaplin: no cree en Dios.
Adolf Hitler: cree en Dios.
LA RELIGIÓN NO DEFINE EL CARÁCTER.

Si Dios existe, todo está permitido.

(Hay otros dos anuncios, un poco menos chocantes.) ATEA no la ha tenido tan fácil. Varias empresas de ómnibus han rechazado los anuncios porque son “ofensivos” o porque “discriminan” por razón de religión. Es obvio que pueden resultar ofensivos; lo que no se entiende es por qué eso es impedimento. Los anuncios de Coca-Cola donde una cena familiar aburrida se vuelve una fiesta cuando mamá coloca la botella en el centro de la mesa, así como la mayoría de los anuncios políticos de campaña, los de automóviles y los de productos de limpieza, son un insulto a la inteligencia, pero nadie pide que se los prohíba. En cuanto a la discriminación: ¿dónde está? El hecho histórico de que Hitler creía en Dios y Chaplin no está suficientemente documentado. La reflexión sobre cómo la fe religiosa puede utilizarse para justificar atrocidades de todo tipo no es nueva ni proviene exclusivamente de activistas ateos rabiosos.

Brasil es una sociedad saturada de religión e infestada de iglesias fundamentalistas cristianas. Es diversa pero intolerante de quienes no creen en ninguna de las muchas opciones disponibles. Saludo la iniciativa de ATEA y espero que alguna vez podamos repetirla en Argentina.